Argentina abogó por más intervención pública y una asistencia financiera amplia
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Carlos Fernández en la foto del cierre de la reunión de ministros de Economía y finanzas del G-20.
Esto implica, expuso, "asistencia financiera flexible, amplia e inmediata, eliminando o reduciéndose al mínimo los condicionantes, con instrumentos financieros ajustados a las necesidades de los países en desarrollo (incluyendo instrumentos precautorios)".
El diseño de estos instrumentos nuevos debe garantizar "un tratamiento equitativo entre los países, evitándose una división artificial entre los países en desarrollo", una política que el FMI promovió en el pasado y que fracasó, indicó Fernández.
El ministro argumentó que aunque la primera prioridad es asegurar que el FMI cambie su función prestamista es fundamental" quela institución democratice su mecanismo de toma de decisiones "para reducir los problemas de legitimidad y eficiencia
vigentes".
"Sin cambio en la estructura de toma de decisiones, con mayor representación de los países en desarrollo, la institución no estará en condiciones de reformarse y ajustarse a los requerimientos de esta nueva economía global", subrayó.
El ministro argentino propuso también ante el G-20 que se considere los méritos de una emisión de DEG (Derechos Especiales de Giro), instrumento financiero creado por el FMI para el desarrollo de sus operaciones a partir de una canasta de moneda.
"Tal emisión, que podría resultar de una decisión de la Asamblea de Gobernadores, permitiría fortalecer automáticamente las reservas de los países miembros, paliar la escasez de liquidez internacional, dar mayor espacio para acciones fiscales contra-cíclicas y generar confianza", explicó el ministro.
Esta propuesta fue compartida por Brasil China, India y Rusia. En referencia al Banco Mundial (BM), respaldó una reforma de sus estructuras que de "mayor voz y participación a los países en desarrollo" y comentó que parte de la pérdida de legitimidad de las organizaciones nacidas de Bretton Woods "se debe al poco peso que sus clientes tienen en los procesos decisorios".
Asimismo, planteó que debe aumentarse la flexibilidad de los instrumentos del BM para lograr una mayor rapidez y efectividad en el otorgamiento de sus créditos, y que el G-20 debe apoyar a los Bancos Multilaterales de Desarrollo para que eleven al máximo posible su asistencia financiera.
En ese sentido remarcó "la necesidad de aumentar la base de capital del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para adecuar la disponibilidad de fondos dada la creciente demanda de financiación".
Por último, Fernández reiteró la importancia de "supervisar la función de las calificadoras de riesgo y la necesidad de combatir coordinadamente los paraísos fiscales".




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