Argentina, Brasil y Venezuela dieron otro paso hacia el gasoducto sudamericano
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Las comisiones estudiaron recursos, mercado y comercialización; aspectos ambientales y sociales, modelo de negocio y financiación, planificación de ingeniería y tecnología,
tarifas y aspectos regulatorios, legales fiscales e institucionales.
Los trabajos fueron coordinados por Fulvio Madaro, del Ente Regulador del Gas (Enargas), por la Argentina; José Ávila, de ENAGAS, por Venezuela; y Marcio Zimmerman, funcionario del Ministerio de Minas y Energía, de Brasil.
El emprendimiento -una vez concluido- tendrá una extensión de entre 8.000 y 10.000 kilómetros, desde Puerto Ordaz (Venezuela) a Brasilia y el Río de la Plata, pasando por el Amazonas brasileño.
Su construcción, que demandará inversiones de entre 15 y 20 mil millones de dólares, podría generar, de concretarse, más de un millón de puestos de trabajo en todo el trayecto, y prevé también el suministro a Uruguay y Paraguay.
También se sabe que el ducto dispondrá de capacidad para transportar 150 millones de metros cúbicos de gas por día. Los seis subgrupos de trabajo del Comite Multisectorial para la Integración Gasífera se reunieron a comienzos de febrero en Buenos Aires, donde consensuaron 80 por ciento del primer borrador.
Posteriormente, los días 14 y 15 del mismo mes se concentraron en Río de Janeiro, donde profundizaron especialmente los temas de financiamiento e impacto medioambiental.
En otras reuniones que se desarrollaran ayer en la capital venezolana se abordaron los temas pendientes y se redactó el documento final, que será elevado a los presidentes de los tres países para su consideración.



