Argentina da con ligereza el subsidio a desocupados
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• En Estados Unidos, cada desocupado recibe la visita de un especialista en planificación financiera, al que el desempleado debe darle alternativas a la asistencia social. Luego un asistente le expone las ventajas de ingresar en el programa. El beneficiado debe cumplir 60 horas de actividades y 30 horas serán de entrevistas con los empleadores.
• Una vez que comienzan a recibir dinero del programa deben cumplir 20 horas por semana de tarea laboral y 10 horas semanales buscando un trabajo permanente y asistir 5 horas a reuniones sobre técnicas de búsqueda laboral. Como resultado del plan, la cantidad de desempleados que recibían ayuda del Estado cayó de 184.000 personas en 1996, a sólo 45.000 seis años después de la reforma.
• Los requisitos españoles son tan exhaustivos como los estadounidenses. La asistencia social incluye la «prestación» y los «subsidios por desempleo». Para acceder a la primera, el trabajador debe haber hecho aportes al Estado por lo menos durante un año en los últimos seis. En el caso de que no alcance esa cantidad de aportes, puede obtener un subsidio pero sólo si suma aportes por tres meses, si tiene responsabilidades familiares, o seis meses, si no las tiene. Para acceder a cualquiera de los beneficios es necesario haber trabajado y realizado aportes antes, con lo que, además, se certifica la actividad laboral.
• Una vez terminada la prestación, el desempleado puede acceder al subsidio y si completa ambas puede estar entre 4 y 6 años recibiendo ayuda del Estado cómo máximo. Al igual que en Estados Unidos, el mero título de desempleado no alcanza para obtener el beneficio.
• El desempleado, a partir del día en que solicita ayuda, se compromete a capacitarse y buscar los caminos para volver a insertarse en el mercado laboral.
• Desde la puesta en funcionamiento de los talleres escuela, los índices de reinserción laboral crecieron desde 60,2 en 1989 a 76,5 en 2000.
• El gobierno español también prevé un descuento de los aportes patronales para las empresas por cada persona contratada que esté dentro del programa, descuento que se incrementa en función de la edad del desempleado.
• A diferencia de los casos anteriores, el diseño del plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados en la Argentina es demasiado flexible, ya que sólo se requiere tener un hijo menor de 18 años y certificar su condición de alumno regular para acceder al subsidio.
• El plan argentino beneficia a cualquier desocupado, sin tener en cuenta empleos anteriores o brindarle capacitación para la reinserción laboral ni reclamar una contraprestación.
En la Argentina, el Estado otorga 150 pesos a cerca de dos millones de desempleados, sin ofrecerles a cambio las herramientas para que vuelvan al mercado de trabajo.
• En el plan de reinserción laboral sugerido, el empleador abona una parte del sueldo acordado con el desempleado y el plan de Jefas y Jefes de Hogar aporta los 150 pesos para el salario, mientras el empleador obtiene un beneficio extra que consiste en tributar impuestos sólo por el monto que le paga al desempleado.
• De acuerdo con la Dirección Nacional de Relaciones Federales y el Registro Nacional de Empresas, son 821 las entidades privadas -instituciones y empresas- que adhirieron al plan de reinserción laboral, frente a un horizonte de beneficiarios de más de dos millones de personas.




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