Argentina limitaría gas a Chile para industria. No a domicilio
La visita de Michelle Bachelet fue revestida de simbolismo, pero no pudo eludir la principal controversia sobre las exportaciones del gas a Chile, un compromiso firmado en la década pasada, pero de difícil cumplimiento para un país que no es gasífero en la dimensión de los grandes productores y menos en un mundo con energía más cara cada día que pasa. La fórmula que acordaron estudiar los dos presidentes es que la Argentina le asegura a Chile por un período aún no determinado 100% del gas que necesita importar para entregar al mercado domiciliario. Para el gas que tiene como destino a industrias, un insumo vital para el desarrollo de Chile, pero antes que nada para la Argentina, se negociará el anunciado plan de reducción de cuotas anuales y graduales entre 2007 y 2010. En ese lapso, Chile deberá encontrar una solución que no sólo es técnica, sino también geopolítica para reemplazar la energía que hoy le compra a la Argentina.
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Cuchicheos ayer en el palco de José C. Paz: Michelle Bachelet y Néstor Kirchner aprovechan
para comentar la agenda. La Argentina le asegura gas sólo para domicilios, pero sí
habrá reducción de cuotas para venta de gas con destino industrial.
Sobre este punto habló en Buenos Aires, y por primera vez desde que es ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, que reconoció que ambos países pueden «avanzar en una agenda abierta sin exclusiones» que incluya «los temas que interesan al presidente Evo Morales, que se refieren al acceso de Bolivia al mar». Pero aclaró finalmente que « tenemos que ir de a poco» ya que «no queremos apurar los tiempos. Debemos iniciar las negociaciones bilaterales con los temas menos conflictivos para luego avanzar en las áreas más álgidas».
La posición del gobierno de Kirchner sobre el tema del gas fue expuesta ayer por el subsecretario de Integración Económica, Eduardo Sigal, quien aclaró a este diario que «el consumo domiciliario chileno está garantizado, pero no toda la demanda de ese mercado», ya que «la Argentina tiene que priorizar su propio desarrollo, su propio crecimiento». El funcionario adelantó también que ambos países comenzarán a negociar «un período de transición que supere este cuello de botella actual», pero reconociendo que «no nos podemoshacer cargo de lo que no tenemos, lo que no es un capricho sino una imposibilidad».
El análisis del gobierno argentino sobre la propuesta de garantizar el envío de gas para satisfacer 100% del consumo domiciliario chileno es optimista en cuanto a la aceptación desde el país vecino también por una cuestión de imagen. Reflexionaban ayer funcionarios locales que esta alternativa le permitiría a Bachelet presentar en su país un acuerdo con el que habría cumplido su palabra antes de abordar el avión oficial que la transportaría a Buenos Aires.
El martes al mediodía, en Santiago de Chile, la presidente dijo a la prensa de su país que «es claro, y el presidente Néstor Kirchner lo ha dicho antes, y estoy segura que lo va a reafirmar, que al menos se va a garantizar todo el abastecimiento de gas de manera que no haya faltante en las casas de los chilenos». La frase había caído mal en la Casa de Gobierno cuando se la conoció, mientras la presidenta volaba hacia Buenos Aires. Sin embargo, Kirchner evitó en la gira de 25 horas de Bachelet recordarle el tema. Sin embargo, la oferta que se le presenta a la líder socialista le garantiza a la jefa de Estado cumplir con su promesa de tener el gas suficiente para «las casas de los chilenos». Pero no más que eso.



