Argentina y Vaca Muerta en particular quedaron esta semana en medio de la disputa entre EEUU y China por la tecnología de las comunicaciones y el control de los datos. El embajador de EEUU en el país, Peter Lamelas, cruzó a la distribuidora eléctrica neuquina CALF, que había iniciado negociaciones con Huawei, y Ámbito pudo acceder en exclusiva a la última carta que envió la cooperativa. El episodio expone las tensiones de una política exterior que entra en contradicción con algunos postulados centrales de la política económica libertaria y compromete cada vez más los intereses de empresarios locales.
“El motivo de mi solicitud urgente es que el gobierno de EEUU está implementando una política que restringe o revoca visas para los directivos que expanden las operaciones de Huawei en Argentina”, dice el mensaje que recibió, entrado el fin de semana, un gerente de la distribuidora neuquina por parte del agregado de Asuntos Económicos, Andrew Dills.
La cooperativa interpretó el mensaje como una amenaza y decidió hacerlo público. Envió notas a la Cancillería y a la Embajada de EEUU. Horas después, Lamelas aseguró que “es un tema de seguridad nacional para EEUU, la Argentina y para las empresas energéticas que están invirtiendo en Vaca Muerta y Neuquén”. Y agregó: “Nosotros estamos dispuestos a ayudar para identificar empresas y proveedores confiables”.
La restricción con la que EEUU amenaza a la firma argentina alcanzaría a 18 personas. La lista incluye a todo el Consejo de Administración de la cooperativa y a su presidente, Marcelo Severini.
Ámbito pudo acceder en exclusiva a la última carta que envió CALF luego de recibir la misiva de los diplomáticos estadounidenses. En el documento, la cooperativa acepta reunirse con el embajador, algo que, según pudo saber este medio, podría suceder la semana próxima. Aunque, por supuesto, eso no implica que la firma neuquina desista automáticamente de las negociaciones con Huawei.
“Valoramos que la respuesta haya sido formulada por escrito y en forma institucional”, comienza el texto. Luego remarca que las redes de la cooperativa son “multiproveedor” y que cuentan con equipos de distintos orígenes: estadounidenses, brasileños, europeos y asiáticos. La distribuidora aclara que la selección del equipamiento se realiza sobre la base de criterios “técnicos, financieros y económicos”.
Del lado de la diplomacia china cargaron con todo. “EEUU ha avivado deliberadamente la ‘teoría de la amenaza china’, generalizado el concepto de seguridad nacional y, mediante la revocación de visados, impedido de forma descarada que una empresa argentina tenga cooperación normal con la empresa Huawei”, señaló la embajada en un comunicado publicado en sus redes oficiales.
Y siguió: “Estas prácticas reflejan plenamente la arrogancia y los prejuicios de EEUU, constituyen una grave falta de respeto hacia la soberanía de otros países y un grave menoscabo de los principios del libre mercado, a lo que China se opone firmemente”.
CALF planea mantener el tema en agenda. Además de la reunión con representantes de la Embajada estadounidense, sus directivos participarán a comienzos de la semana próxima de un encuentro en la Comisión Permanente de Asuntos Cooperativos, Mutuales y Organizaciones No Gubernamentales. También recibirán en Neuquén a representantes de distintas cooperativas del país que se acercarán a solidarizarse con la distribuidora.
Hasta ahora, pese a la solicitud de la distribuidora neuquina, a la declaración de repudio que ingresó al Congreso argentino y a la repercusión que el episodio alcanzó en medios internacionales como Financial Times, El País, Bloomberg, Reuters y The Washington Post, la Cancillería argentina todavía no realizó ninguna declaración al respecto.
El dilema para el Gobierno
Desde el comienzo de su gestión, el presidente Javier Milei grita a los cuatro vientos que la política exterior argentina seguirá los lineamientos de EEUU e Israel. Pero el episodio expone una tensión difícil de resolver.
“Si el Gobierno presiona a las empresas provinciales o gobiernos subnacionales del ecosistema de Vaca Muerta a pagar sobreprecio por evitar tecnología china, encarece el proyecto que Milei más necesita mostrar como éxito económico”, sostuvo el doctor en Relaciones Internacionales Esteban Actis.
“Es una contradicción entre alineamiento geopolítico y un objetivo económico central de su gestión”, sintetizó el docente e investigador en su cuenta de X.
En respuesta, el exvicepresidente del Banco Central (BCRA), Jorge Carrera, sumó otro elemento: “Sería interesante entender por qué se pagaría 30% más a firmas norteamericanas de tecnología en Vaca Muerta y no a empresas argentinas para proveer los tubos”.
Para más, el conflicto explotó en horas críticas para el Gobierno, que viene de una sucesión de traspiés en materia de política exterior y de la decisión de Brasil de reducir la relación diplomática al rango de encargado de Negocios por primera vez en la historia.
Un golpe al centro del relato
La discusión pega en el centro del relato libertario. Aquel que sostiene que “la política exterior no influye en los negocios”, que “no se deben elegir ganadores” y que tampoco hay que impulsar el desarrollo de proveedores locales para el principal proyecto petrolero y gasífero del país porque eso pondría en riesgo la viabilidad de la iniciativa.
Ahora aparece una potencia extranjera que, bajo argumentos de seguridad nacional, pretende condicionar la elección de proveedores de una empresa argentina.
Como si fuera poco, el Gobierno viene de perder el debate por la extranjerización de la tierra, tanto en términos parlamentarios como en la opinión pública. Tuvo que soportar manifestaciones masivas en distintos puntos del país y expresiones al grito de “la patria no se vende” por parte de cantantes, actores y futbolistas que pocas veces se pronuncian políticamente.
La idea de que EEUU, en palabras de su propio embajador, intervenga en los pormenores de la “seguridad nacional” de Vaca Muerta deja a Milei en una situación incómoda. Sobre todo, en momentos en que la discusión por la soberanía ingresó, de manera inesperada, al centro de la agenda pública.