16 de septiembre 2026 - 10:06

Pese al boom, energía y minería todavía tienen menos empleo formal que al inicio del gobierno de Javier Milei

Los sectores vinculados a recursos naturales aparecen entre los más dinámicos de la economía, pero el salto productivo no se tradujo aún en una creación masiva de puestos registrados.

Energía y minería sostienen inversión, producción y exportaciones, pero el mercado laboral formal todavía no refleja un salto equivalente. 
Energía y minería sostienen inversión, producción y exportaciones, pero el mercado laboral formal todavía no refleja un salto equivalente. 

La energía y la minería son dos de los sectores que más dinamismo muestran en la economía argentina, con aumento de producción, inversiones y exportaciones, pero ese movimiento todavía no alcanza para revertir la caída del empleo privado formal. Según los últimos datos disponibles del SIPA, en junio de 2026 había 6.126 millones de asalariados privados registrados, 246.312 menos que en noviembre de 2023, el último mes completo antes del cambio de gobierno.

El dato marca una tensión central para el Gobierno: los sectores que más crecen no son, al menos por ahora, los que más empleo directo generan. La foto aparece incluso dentro del propio bloque energético-minero. De acuerdo con los cálculos sobre los stocks publicados por la Secretaría de Trabajo, entre diciembre de 2023 y junio de 2026 “minas y canteras” perdió unos 8.300 empleos formales, mientras que “electricidad, gas y agua” cayó alrededor de 600 puestos. En conjunto, el saldo directo de ambas ramas fue negativo en unos 8.900 trabajadores.

El contraste es más fuerte cuando se lo compara con el resto de la economía. En el mismo período, la industria manufacturera perdió cerca de 89.400 empleos formales, la construcción 44.200, los servicios empresariales 38.800, el comercio 29.400, transporte y comunicaciones 27.800, y hoteles y restaurantes 25.500.

Sectores ganadores, pero con poco empleo

Un informe de Invecq ordena la discusión entre sectores “ganadores” y “perdedores” del actual ciclo económico. Según la consultora, en 2025 los sectores perdedores —industria, construcción y comercio— concentraban cerca del 50% del empleo asalariado privado registrado. En cambio, los ganadores —agro, minería y petróleo, intermediación financiera y actividades inmobiliarias— explicaban alrededor del 23%.

Esa diferencia de escala ayuda a entender por qué el crecimiento de algunas actividades no logra compensar el deterioro del mercado laboral. Desde junio de 2025, los sectores ganadores perdieron unos 18.100 puestos, frente a una caída cercana a 93.000 empleos en los sectores perdedores.

"Lo que pasa es que lo que se crea en Vaca Muerta no compensa el declive del petróleo convencional en el golfo de San Jorge. Y en el caso de la minería, lo que crea litio no llega a compensar el mal desempeño de la minería ligada a la construcción", afirmó Daniel Schteingart, investigador de Fundar, ante la consulta de Ámbito / Energy Report.

La señal más favorable aparece en el margen. Invecq señaló que, entre los sectores ganadores, el empleo dejó de mostrar una tendencia sostenida a la baja desde comienzos de 2026 y pasó a alternar meses de subas y bajas. En junio se ubicó 0,2% por encima de diciembre de 2025, con agro creciendo 1,2% y minería y petróleo 0,9%. Aun así, ese grupo permanece por debajo de noviembre de 2023.

La lectura es clara: hay recuperación en algunos nichos, pero no todavía un boom laboral capaz de modificar la foto general.

Vaca Muerta crece, Neuquén se despega

El desempeño provincial muestra mejor el efecto de los recursos naturales. Mientras el empleo privado formal nacional cayó 1,9% interanual en junio, apenas tres jurisdicciones mostraron subas: Neuquén, con 5,2%; Río Negro, con 3,6%; y San Juan, con 1,3%.

La comparación contra noviembre de 2023 refuerza esa diferencia. Solo Neuquén y Río Negro lograron superar los niveles previos al cambio de gobierno, con alzas de 8,7% y 3,3%, respectivamente. San Juan quedó apenas por debajo, con una baja de 0,5%, el descenso más leve entre las provincias que no recuperaron el nivel inicial.

El dato es consistente con el avance de Vaca Muerta, la expansión de infraestructura energética en Río Negro y los proyectos mineros en San Juan. Pero también muestra el límite del fenómeno: el crecimiento se concentra en polos específicos y todavía no compensa la caída del empleo formal en los grandes distritos y sectores intensivos en mano de obra.

Hay además un problema estadístico. El SIPA clasifica al trabajador según la actividad principal declarada por su empleador. Por eso, un trabajador que construye un oleoducto puede figurar en construcción; un camionero que trabaja para Vaca Muerta, en transporte; un ingeniero de una contratista, en servicios empresariales; y un empleado que fabrica equipamiento petrolero, en industria.

Menos empresas empleadoras

El deterioro también aparece en la cantidad de empresas. Según Politikon Chaco, con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en junio de 2026 había 476.750 empresas empleadoras activas en el sector privado. La cifra implica una caída interanual de 3,3%, equivalente a 16.259 firmas menos.

Contra noviembre de 2023, la baja llega a 6,1%, con 31.098 empresas empleadoras menos en todo el país. La caída más fuerte se dio en construcción, con 9,5% y 2.068 firmas menos; industria manufacturera, con 8,4% y 4.158 empresas menos; comercio, con 5,9% y 8.758 bajas; y agro, con 4,5% y 2.437 firmas menos.

En el mapa provincial se repite la misma lógica. Solo Neuquén mostró crecimiento en la cantidad de empresas empleadoras frente a noviembre de 2023, con una suba de 1,5% y 132 firmas adicionales. El resto de las provincias registró caídas de distinta magnitud.

Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y CABA explicaron los mayores volúmenes de pérdida de empresas. Son también los distritos que concentran la mayor parte del entramado productivo nacional, por lo que sus caídas arrastran el resultado agregado.

Producción sin derrame laboral masivo

La pregunta de fondo es por qué sectores con más producción no generan más empleo formal directo. Parte de la respuesta está en la productividad. Energía y minería son actividades intensivas en capital: requieren inversiones muy grandes, tecnología, infraestructura y equipamiento, pero no necesariamente multiplican puestos al mismo ritmo que comercio, construcción o industria.

Invecq también marcó que la búsqueda de mayores ganancias de productividad gana peso en un contexto de menor inflación y mayor foco empresario en eficiencia. La consultora vinculó parte de esa dinámica con cambios tecnológicos, incluida la inteligencia artificial, y señaló que el empleo privado formal no refleja todo el mercado laboral: frente a fines de 2023, el empleo informal creció 4,8%, mientras que el empleo total cayó apenas 0,7%.

El punto no es que Vaca Muerta o la minería no creen empleo. Lo hacen, especialmente en provincias como Neuquén. El problema es de escala y de registro: el crecimiento directo de esas ramas no alcanza todavía para compensar la pérdida de puestos en sectores más grandes y más distribuidos territorialmente.

“En el sector de minería hay diferentes estadios en los proyectos. Algunos ya están produciendo, pero otros están en etapas previas y en esos casos la demanda laboral es mucho más baja, es más calificada y por eso si bien se traduce en crecimiento económico no se traduce en crecimiento de mano de obra”, explicó Matías Ghidini, especialista en el mercado laboral de Argentina, CEO y socio de la consultora GhidiniRodil.

El también conductor del ciclo de entrevistas Humanos con Recursos, agregó que “también hay un tema regional” que explica el fenómeno. “Los datos de desocupación del INDEC en provincias como Neuquén o San Juan y producto de estos sectores en crecimiento, el desempleo es de 2 o 3 puntos, contra 9 o 10 en los grandes centros urbanos. Si uno midiera a nivel regional, el efecto sería otro. A nivel nacional aún estamos en un momento de transformación económica y laboral y, en ese proceso, hoy el balance es negativo, pero hay que ver en qué período se termina de compensar”, señaló.

El empleo sigue atado a la actividad

El escenario hacia adelante depende de una recuperación más amplia. Invecq advirtió que luce difícil que el empleo privado se recupere si no cambia la dinámica de la actividad económica, especialmente en los sectores perdedores. La consultora señaló que la economía acumuló un crecimiento interanual de 1,9% durante el primer semestre de 2026, pero que junio mostró una contracción de 1,1% contra diciembre de 2025 en la serie sin estacionalidad.

Los primeros datos del tercer trimestre tampoco mostraron un cambio de tendencia. En julio, la industria manufacturera cayó 5% mensual desestacionalizado, la construcción 4,6% y minería y petróleo 0,9%. Incluso minería y petróleo, que acumula una expansión de 7,7% interanual, registró bajas mensuales en junio y julio.

Así, la economía argentina muestra una recuperación partida. Energía y minería sostienen inversión, producción y exportaciones, pero el mercado laboral formal todavía no refleja un salto equivalente. La industria, la construcción, el comercio y los servicios siguen explicando la mayor parte del empleo y son, justamente, los sectores donde la caída pesa más.

Por eso, con los datos disponibles, la conclusión es menos lineal que el discurso del boom: los recursos naturales son el motor más visible de la economía, pero todavía no alcanzan para reconstruir el empleo privado formal perdido desde fines de 2023.

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