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11 de mayo 2020 - 00:02

El "patito feo" de la región: la Argentina

Es por el escaso margen de la política fiscal, monetaria y cambiaria. A lo que se suman perspectivas inflacionarias negativas. Detrás sigue Ecuador.

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Riesgo económico relevante ante la pandemia.

Imagen: Pixabay

Ya con solo mirar de reojo el semáforo armado por los economistas de Goldman Sachs sobre la región tomando cuatro variables, los márgenes de acción de la política fiscal y monetaria, la capacidad de intervención cambiaria, y las perspectivas inflacionarias, no hay que preguntarse por qué Argentina luce como el “patito feo” de Latinoamérica. Tiene las cuatro luces en rojo (nivel bajo o malo). Solo Ecuador se arrima con solo dos luces rojas (política fiscal e intervención cambiaria), mientras que los otros dos países que tienen algún punto débil son Brasil y Chile, por el lado fiscal y monetario respectivamente. El resto, Colombia, México y Perú ostentan niveles de entre medios y altos, o sea, amarillos y verdes.

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El equipo liderado por Alberto Ramos (Mateus Paulo,Tiago Severo y Gabriel Fritsch) hace hincapié en esta oportunidad (en el informe “LatAm: The Risk of Vanishing Capital“) sobre la cuenta capital del balance de pagos ya que consideran que la cuenta corriente no se deteriorará significativamente. Señalan que “existe el riesgo latente de salidas de cartera de no residentes de más larga duración y, potencialmente más perjudicial”, sobre todo si se deteriora la combinación de políticas nacionales como se ve en los últimos años en Argentina y Ecuador. “Este riesgo puede llegar a ser especialmente relevante si, en respuesta a la pandemia, los gobiernos estiran sus respectivos espacios fiscales y monetarios más allá de niveles razonables y prudentes”.

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Por ende, para la mayoría de las economías de la región, no esperan que las necesidades de financiación de la cuenta corriente sean muy pesadas este año. Pero dado que las condiciones de financiación están siendo más exigentes, y si bien en términos absolutos las necesidades de fondos externos previstos no parecen particularmente preocupantes, “somos cautelosos sobre las perspectivas de los flujos de capital; es decir, que estamos preocupados por la cuenta de capital de la balanza de pagos”. “Esperamos que los saldos en cuenta corriente de las 7 economías más importantes de la región sean de entre 40.000 y 45.000 millones de dólares este año, pero las entradas de capital potenciales disminuirán unos 60.000 millones de dólares debido principalmente al impacto de los menores flujos de capital debido a los menores precios de las materias primas y a la fuerte caída de la demanda interna”. “Nuestros trabajos econométricos muestran que uno de los motores más importantes y estadísticamente significativos de las entradas de capitales en la región son los precios de las materias primas, y que una parte significativa de la disminución prevista de las entradas de capital se vincule con la calidad de las IED, flujos de cartera y de deuda”. Al respecto, destacan que durante la crisis financiera del 2008/09 las entradas de inversión externa directa a la región se redujo en un 35% (u$s50.000 millones)y por otra parte, las inversiones de cartera se redujeron de 74.000 millones de dólares en 2017, a cero en el 2018 debido a la gran salida de capitales del cuarto trimestre, que se mantuvo débil durante el primer semestre del 2019.

Uno de los aspectos en los que enfocan el análisis son los flujos de residentes privados porque también son una fuente potencial de presión sobre la cuenta de capital, sobre todo, si se deteriora la política local. “Más recientemente, países como Argentina experimentaron grandes salidas netas acumuladas de activos externos de residentes que eligen mantener los ahorros fuera del país debido a los rendimientos esperados poco atractivos o al riesgo”. “No asumimos una significativa fuga de capitales del sector privado pero dada la macro frágil, el contexto social y los retos políticos, el riesgo de una posible fuga de capitales desestabilizadora no debe ser descuidado”. Por último, queda la capacidad de intervención cambiaria, o sea, el stock de reservas internacionales: con la excepción de Argentina y Ecuador, y en menor medida Chile, la mayoría de los países de la región tiene un stock de reservas por encima del rango de cobertura recomendado por el FMI frente a los riesgos de presiones cambiarias.

“Los riesgos para la cuenta de capital han aumentado significativamente con las dislocaciones macro y financieras creadas por la pandemia, pero algunas economías tienen valiosos colchones de reservas que les permiten, al menos temporalmente ,mitigar las presiones como en el primer trimestre del año”, advierten.

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