• Garantizan la totalidad de los depósitos de un banco privado
Como calcado de sonadas experiencias argentinas, el gobierno británico recurrió ayer a anunciar que los depósitos del banco Northern Rock estaban garantizados, cuando, en verdad, no lo estaban. Intentó así frenar la corrida iniciada el jueves. Los ingleses parecen soslayar lo nefasto de un sistema que en la Argentina no sólo dejó tendales de ahorristas defraudados, sino que generó un desmanejo cuyos costos, en gran medida, terminaron recayendo en las arcas públicas (los ciudadanos). La tardía reacción del Banco de Londres y del Tesoro británico sólo se entiende como un intento de apagar un foco de incendio que promete propagarse, inclusive, hacia otras plazas europeas (ayer se especulaba con la caída de tres bancos españoles).
Londres - El gobierno británico, a través del ministro de Finanzas, Alistair Darling, salió ayer a poner paños fríos a la corrida bancaria que afecta al quinto mayor banco hipotecario del país, Northern Rock, anunciando que garantizará todos los depósitos existentes en la entidad.
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Ayer, por tercer día consecutivo, los clientes de la entidad, que en total superan 1,5 millón, continuaron haciendo fila en las sucursales para retirar el dinero de sus cuentas después de que la institución financiera buscara ayuda de emergencia del Banco de Inglaterra el viernes. Se estima que desde el fin de semana el banco ya perdió depósitos por 3.000 millones de euros, más de 8% de los fondos que tenía el pasado jueves.
Una de las principales causas del pánico era que, hasta ahora, solamente las primeras 35.000 libras de ahorro estaban garantizadas en caso de quiebra de un banco.
«Si es necesario, nosotros, con el Banco de Inglaterra, haríamos arreglos que garantizarían todos los depósitos existentes en Northern Rock durante la actual inestabilidad», dijo Darling en un comunicado. «Esto significa que las personas pueden continuar sacando su dinero de Northern Rock, pero si prefieren dejar su dinero en Northern Rock, estarágarantizado de una manera segura», agregó.
El funcionario dijo que había tomado la decisión «por las actuales circunstancias del mercado y debido a la importancia que doy a mantener un sistema bancario estable y la confianza pública en él». Darling dijo que el costo de salvaguardar los depósitos, si se requiere, provendría de los activos de la compañía y reiteró que Northern Rock es solvente y que ningún otro banco había buscado ayuda del banco central.
Un funcionario del Tesoro dijo que si otra entidad recurriera a préstamos de emergencia ante el Banco de Inglaterra y fuera declarado solvente por la Autoridad de Servicios Financieros, el gobierno estaría dispuesto a extender su plan de garantía de depósitos.
Los comentarios de Darling siguieron a una reunión con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, en la que dominó el tema de buscar vías para mejorar la transparencia en los mercados financieros y la cooperación externa.
Ayer, las acciones del Northern Bank cayeron en la Bolsa londinense más de 35%, alcanzando el nivel más bajo desde que comenzó a cotizar en 1997. Desde el jueves, el valor bursátil del banco bajó 55,75% cayendo a 1.190 millones de libras (1.720 millones de euros).
Frente a un cúmulo de rumores sobre posible venta a un grupo bancario internacional, el directorio del Northern Rock dijo que está considerando «todas las opciones estratégicas», aunque aclaró que actualmente no está en conversaciones con nadie, con lo que descartó los reportes sobre una inminente venta. «Ha habido considerable especulación en los medios en los últimos días respecto de la posibilidad de una transacción con un tercero», afirmó el banco en un comunicado. «Northern Rock no está en discusión con ninguna otra parte actualmente, aunque el directorio está consciente de su deber fiduciario y se encuentra activamente considerando todas sus opciones estratégicas en interés de los accionistas, clientes y otros tenedores de valores», comentó.
Como coletazo político, la responsabilidad de la crisis del Northern Rock se la adjudican al primer ministro, Gordon Brown, que aparece vulnerable por primera vez después de asumir la jefatura del gobierno británico. Brown, quien durante diez años fue ministro de Finanzas antes de reemplazar a Tony Blair a fines de junio, fue acusado de alentar un crecimiento basado en un excesivo endeudamiento de las familias y en la especulación financiera, y podría ser disuadido de convocar a elecciones legislativas anticipadas.
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