El axioma imperante en Wall Street es único: sector que ingresa en crisis, salvataje que se prepara. Pasó con las hipotecas de baja calidad y ya hubo subsidios, baja de tasas y también de impuestos. Ahora las que estaban al borde de la quiebra eran las aseguradoras, firmas que garantizaban hasta el precio de los bonos que cotizan en Nueva York. La debacle de las cotizaciones fue como un multimillonario siniestro que las depositó en el mismo camino ya transitado por Merrill Lynch, Citigroup, Bear Stearns y otros. En los mercados, todo hacía suponer ayer que iba a ser un nuevo día de debacle. La Unión Europea no daba señales de bajar la tasa. Inglaterra la mantuvo. Wall Street perdía 2% hasta que surgió otra vez la salvación: reguladores de Nueva York están en conversaciones para preparar un nuevo paquete de rescate, por 15.000 millones de dólares. Barco a la deriva: cuando se tapa un agujero, aparece otro. La incertidumbre se mantiene y la solución está aún lejana.
La hora y media final del Wall Street cambió el humor del mundo para hoy. La aceleración del final es la mayor suba de la Bolsa de Nueva York desde noviembre.
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El índice Dow Jones cerró con una ganancia de 2,50%, después de que a media jornada estuviese más de 2,20% abajo. El índice Standard & Poor's ganó 2,14% y el índice compuesto NASDAQ avanzó 1,05%.
La ola compradora del final se debió a otro salvataje en marcha para aseguradoras en Wall Street. Sigue la esperanza de los inversores en que el recorte de 0,75% que la Reserva Federal aplicó a las tasas ayude a los sectores bancarios y de la construcción. El índice de acciones financieras del S&P escaló 6,8%, su mayor aumento en más de cinco años.
Las reuniones entre autoridades neoyorquinas y grandes bancos para apoyar a aseguradoras o empresas de garantías financieras, cuya estabilidad se considera clave para evitar un gran desplome bursátil, dispararon fuertes órdenes de compra. Las compañías de este sector dan coberturas por valor de tres billones de dólares.
Los grandes bancos sufrieron presiones del estado de Nueva York para sacar a flote a las firmas de garantía de crédito, tales como Ambac y MBIA, amenazadas de quiebra por la crisis inmobiliaria y sus repercusiones.
Eric Dinallo, que dirige el servicio de seguros del Estado neoyorquino, se reunió con numerosos dirigentes de los grandes bancos para solicitarles 5.000 millones de dólares de dinero fresco de inmediato para estas empresas, según fuentes cercanas a la operación. La idea es obtener compromisos financieros del orden de los 15.000 millones de dólares.
Mayores subas
Cuando se conoció la novedad, Ambac Financial Group y MBIA, dos de las mayores empresas aseguradoras, registraron dos de las mayores alzas del día, de 63% y 36%, respectivamente. Unas horas antes se habían desplomado porque el mercado temía que quebraran.
«Las especulaciones de que las aseguradoras hipotecarias podrían potencialmente obtener un rescate ayudó a estabilizar al mercado. Eso fue suficiente para hacer andar el mercado. No hubo noticias de una solución mágica», dijo Joe Saluzzi, gerente de Operaciones de Themis Trading en Chatham, Nueva Jersey.
Las acciones comenzaron el día abruptamente a la baja por las decepcionantes previsiones de ganancias de Apple Inc. y Motorola, que se sumaron a preocupaciones por la posibilidad de una recesión. El NASDAQ cayó en un momento más de 3% y por segundo día cruzó la barrera a territorio pesimista, que se define como una caída de más de 20% desde el cierre al máximo récord más reciente.
Después del cierre del martes, Apple pronosticó expectativas de ganancias trimestrales por debajo de las estimaciones de los analistas e informó decepcionantes embarques de iPod en la temporada de las fiestas. Las acciones de Apple se hundieron 10,7% en el NASDAQ.
El fabricante de teléfonos móviles Motorola proyectó una pérdida para el actual trimestre y dijo que espera un año desafiante. Sus acciones perdieron 18,4% de su valor y se ubicaron entre las peores del día.
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