El gobierno argentino rechazará esta semana la contrapropuesta brasileña sobre el régimen automotor, y sólo aceptará firmar un texto que hable de la eliminación de la idea de «libre comercio». Como se supone que desde Brasil se avalará este último pedido, es posible que en los próximos días se cierren las negociaciones por el nuevo régimen automotor que regirá desde el 30 de junio y que regulará el intercambio comercial del sector en los próximos años. El gobierno y las empresas automotrices de Brasil habían acordado el miércoles pasado aceptar la propuesta argentina sobre el régimen especial para las terminales, y sólo reclamaron la incorporación de una cláusula por la cual no bien se establezca un régimen de intercambio regulado, se autorice el libre comercio de autopartes. Este fin de semana, fuentes de la Secretaría de Industria que dirige Miguel Peirano aseguraron que se rechazaría cualquier tipo de mención al libre comercio. Las mismas fuentes esperaban que los brasileños, más allá de algunos fuegos artificiales, terminarán por allanarse a la postura argentina. Igualmente, hay dos aspectos que aún deben discutirse y que son los valores que se aplicarán a los flex ( coeficiente de desnivel comercial) asimétricos de intercambio, Miguel Peirano por una parte, y a la durabilidad del futuro convenio que, vencido el referido período de transición, deberá comenzar el 1 de julio, con el inicio del segundo semestre del año. Actualmente, el acuerdo vigente hasta el 28 de febrero en curso establece, en forma simétrica, que por cada dólar exportado de la Argentina a Brasil, o de Brasil a la Argentina, se pueden importar 2,6 dólares de la contraparte, situación que ha determinado, por ejemplo, que en 2005, del total de automotores cero kilómetro vendidos aquí, alrededor de 60% haya sido adquirido al socio mayor del Mercosur. El próximo acuerdo, a propuesta de la Argentina en los encuentros celebrados en ambos países en los últimos tiempos, determinará que desde la Argentina la posibilidad de importar, por cada monto exportado, será menor que la de Brasil. En tal sentido, como ejemplo teórico, si la Argentina exportara un dólar, podría importar dos dólares, mientras que la relación de Brasil podría ser de uno a tres. El inminente período de transición será acordado durante los próximos días y constituirá una prórroga del actual, y durante su transcurso se debatirá cómo llegar a la aplicación del nuevo, a partir del referido 1 de julio. La postura argentina, para ese caso, seguirá siendo, según pudo saberse en la Secretaría de Industria que para el sector autopartista también se aplicará el mismo criterio de comercio administrado.
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