22 de noviembre 2000 - 00:00

Automotrices rechazan el acuerdo con Brasil

Como una historia sin fin, a sólo 24 horas de haberse firmado el conflictivo acuerdo con Brasil que establece la forma de medir las autopartes nacionales, todo parece volver al inicio. Ayer, la asociación que agrupa a las terminales argentinas sorprendió con el rechazo a lo convenido entre los dos países. Los empresarios aseguran que la medida aumentará los costos de producción y eso afectará la competitividad de las empresas. Desde el gobierno afirman que no se dará marcha atrás, aunque hoy recibirán a las auto-motrices para escuchar sus quejas. Mientras tanto, el sector se encuentra semiparalizado con la seria amenaza de ola de despidos.


¿Alguien entiende a los gobiernos de la Argentina y Brasil?
Las automotrices, no. Después de leer la letra chica del acuerdo al que ambos países llegaron para medir el contenido de autopartes nacionales, una corriente helada estremeció a los directivos de las empresas. «¿Qué es esto?», se preguntaron con desconsuelo.

Después de varios meses de negociación y cuando todo pare-cía llegar al final esperado, la sorpresa se apoderó de los empresarios. El texto no reflejaba la posición del sector privado, que fue varias veces consultado en el transcurso de la negociación. Y así, una noticia positiva un día se convirtió, al día siguiente, en una negativa. Lo que es peor es que se vuelve a crear incertidumbre en un sector que atraviesa el peor momento en varios años con las consecuencias en materia laboral que eso implica.

De rápida reacción, ayer por la tarde ADEFA anunció el rechazo al acuerdo. En un comunicado, señaló que lo firmado «se aparta de lo que ha sido la posición de la entidad sobre la interpretación del sistema de medición del contenido local del mencionado acuerdo bilateral (del 30 de junio pasado), perjudicando gravemente los intereses de la mayoría de las terminales radicadas en la Argentina». Además, explicó que «el acuerdo entre ambos gobiernos, para sorpresa del sector automotor, no recoge las negociaciones en curso, que simultáneamente se estaban manteniendo el mismo día entre las asociaciones que agrupan a los productores de autopartes (AFAC, de la Argentina, y Sindipecas, de Brasil) y las entidades de los fabricantes de automóviles (ADEFA y ANFAVEA)».

Desde Brasil, la entidad que agrupa a las fábricas brasileñas también repudió en un comunicado lo acordado aclarando que se aleja de la posición que ellas y el propio gobierno de ese país defienden. Lo que dejó todo un poco más confuso, teniendo en cuenta el pequeño detalle de que un funcionario de ese país es-tampó su firma.

El problema (complejo de entender) se puede simplificar así: las terminales y autopartistas de los dos países y el gobierno brasileño pedían medir el contenido nacional por el sistema de «proceso» y no por «pieza», como quería la Argentina. La diferencia es que la forma elegida por el gobierno de De la Rúa significa mayor cantidad de piezas argentinas en la producción de un auto. Esto, para las empresas, significa mayor costo de producción. El sector privado había elaborado un documento que firmaron el martes por la tarde y enviaron a los funcionarios de ambos países que estaban reunidos en Buenos Aires. Suponían que Brasil iba a sostener la misma posición. Por la noche, se anunció que los dos países habían llegado al acuerdo.

Sin embargo, lo firmado oficialmente era muy distinto de lo acordado por los privados.

¿Qué pasó? Las interpretaciones son dispares.
Desde las terminales locales algunas hablan de «avivada» argentina. Otras, de un cambio del gobierno brasileño ante los problemas de su industria autopartista a costa de fabricantes extra Mercosur. No se descarta un error, lo que hablaría de una gran desprolijidad. Desde el gobierno, se toma el rechazo formal del acuerdo a una disputa interna entre las automotrices.

Lo cierto es que hoy el presidente de ADEFA,
Cristiano Rattazzi, se reunirá con el secretario de Industria, Javier Tizado, y con el titular de la Asociación de Fábricas de Auto-componentes (AFAC), Ricardo D'Amato, para intentar modificar el acuerdo, algo que políticamente parece difícil de lograr.

Te puede interesar