Autorizan a Lagardere a comprar Editis
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Teniendo en cuenta estos compromisos, la operación "ya no crea problemas de competencia y por lo tanto puede ser autorizada", según la nota.
Los activos conservados por Lagardere están presentes en mercados en los que la operación de compra "no conducirá a la creación de una posición dominante (esencialmente obras universitarias y de referencia)", según el análisis de Bruselas.
El Ejecutivo comunitario recordó que deberá aprobar la identidad del o de los compradores de los activos que deben cederse "para garantizar el mantenimiento de una competencia efectiva y duradera sobre los mercados en cuestión".
Editis es en la actualidad el número uno de edición, comercialización y distribución de libros en lengua francesa, mientras que Lagardere, a través de su filial Hachette Livre, es el segundo actor del mercado y también está activo en la venta de libros al por menor, la prensa audiovisual y la edición y distribución de prensa escrita.
La operación, tal y como había sido inicialmente notificada preveía la compra de la totalidad de Editis, lo que "habría conducido a la creación o refuerzo de posiciones dominantes en los numerosos mercados que componen la cadena del libro francófono como los derecho de edición, los servicios de difusión y distribución".
La compra del conjunto de los activos de edición de Editis en la Unión Europea y en Latinoamérica "habría supuesto la creación de una empresa fuertemente dominante en el mercado con una cifra de negocios siete veces más importante que la de su competidor más inmediato", según Bruselas.
La investigación del Ejecutivo comunitario demostró que el nuevo conjunto controlaría el acceso tanto a "la materia prima", es decir autores reconocidos, como los puntos de venta.
Además, la supremacía del nuevo grupo en las actividades de naturaleza más industrial del sector de la edición -difusión, distribución y edición en formato de bolsillo- habría llevado a la creación de "una industria a dos velocidades".
Es decir, de una parte "editores marginados e independientes, que sólo tendrían la opción de dedicarse a la actividad -más arriesgada- de prospección y creación, y por otra un grupo industrial integrado en el conjunto de la cadena del libro y capaz de acaparar autores, una vez asegurado su éxito, y monopolizar una gran parte de las estanterías de los libreros detallistas".
La operación, por otra parte, también suscitaba "preocupaciones serias" de numerosos componentes del sector de la edición francófona, incluidas las asociaciones de autores, libreros (grandes y pequeños), lectores, editores y mayoristas independientes que temían la reducción de la oferta editorial".




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