12 de noviembre 2002 - 00:00

Avala Lavagna suba de 150 en sueldos; comercios rechazan

Con el aval de Roberto Lavagna, el Ministerio de Trabajo dejó entrever ayer que se podría llevar de 100 a 150 pesos mensuales el aumento salarial para los empleados privados, vigente en principio hasta diciembre de este año. Las condiciones de este incremento para que sean aceptadas por Economía son que el aumento no sea remunerativo (es decir, que no forme parte del salario nominal de las personas ni que reciba descuentos para la seguridad social), y que surja de algún tipo de consenso entre los sindicatos y los empresarios. Además, el incremento continuaría siendo transitorio y se prolongaría no más allá de junio de 2003. Con esto, la decisión final de la continuidad del pago quedaría como responsabilidad del gobierno que suceda a Eduardo Duhalde. Lógicamente, los sindicalistas avalaron la propuesta, mientras que los empresarios se dividieron en dos frentes. Los representantes de las grandes y medianas empresas estudiarán la idea, pero eventualmente podrían aprobarla siempre que no implique la apertura de los temibles Consejos del Salario. Las pequeñas y medianas empresas reclamaron que este eventual aumento, o la continuidad del incremento de los 100 pesos, sólo se mantenga si a cambio se puede tomar este dinero a cuenta de impuestos nacionales como el IVA y Ganancias.

Esta fue el principal avance en la quinta jornada de la Mesa por el Trabajo Decente que ayer se completó en el tercer piso del edificio del Ministerio de Trabajo, donde el gobierno junto con representantes de las cámaras empresariales y los sindicalistas negocian las futuras condiciones laborales.

• Anuncio doble

Oficialmente, el anuncio del aval del Poder Ejecutivo del aumento de 100 a 150 pesos en las retribuciones salariales fue doble. El primero que habló fue el enviado de Lavagna a las negociaciones en Trabajo, el subsecretario de Coordinación de Asuntos Políticos, Carlos María Llaurado. La tesis de Economía fue clara: «Nosotros estaríamos de acuerdo con el aumento siempre que vaya al bolsillo de los trabajadores. Pensamos que hay que aumentar el ingreso de los empleados y, si es posible, a los 150». Minutos después, fue la principal negociadora del ministerio que dirige Graciela Camaño, la secretaria de Trabajo Noemí Rial, quien aseguró que esa cartera «garantizará el poder adquisitivo de los trabajadores» y que se estudiará «el incremento a 150» que propone la CGT.

Inmediatamente, apareció el apoyo virtual de los sindicalistas comandados ayer por Rodolfo Daer y Armando Cavallieri. Sin embargo, algo insaciables, fueron más allá y reclamaron que los 150 pesos se incorporen al salario nominal de los empleados públicos. Allí Economía aclaró que el aval de los hombres de Lavagna se limita a la posibilidad de que el incremento sea «no remunerativo». Esto es, que no se tenga en cuenta para los descuentos a la seguridad social, horas extra, vacaciones, despidos, tickets, etcétera. Además, aclaró Llaurado, el aumento deberá ser temporal y durar sólo mientras esté Eduardo Duhalde en la Presidencia, ya que la decisión final deberá ser tomada por el próximo gobierno.

Llegó el turno de los empresarios. Hubo dos posiciones. En primer lugar, y desde el silencio, la Unión Industrial Argentina (UIA), representada por Juan José Etala, no se mostró en contra. La idea de los industriales, no expresada ayer en la Mesa, pero consensuada en encuentros privados, es que el incremento a 150 pesos mensuales es malo y que lo mejor que podría pasar es que se mantengan los 100 pesos hasta junio del año próximo con el mismo régimen actual. Sin embargo, consideran un mal menor aceptar eventualmente los 150 pesos mensuales, siempre y cuando no se considere la posición de la CGT rebelde de Hugo Moyano (que prácticamente ya dejó de participar de la Mesa), que propone reabrir los consejos del salario para discutir nuevamente paritarias y aumentos sin topes.

Otra idea llevaron ayer los representantes de las PyMEs y del comercio. Tanto
la Confederación General Económica (CGE) de Raul Vivas, como la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresariales (CAME), representada ayer por Vicente Laurenzo, y la Cámara Argentina de Comercio (CAC), de Jorge Di Fiori, rechazan la posibilidad de continuar siquiera liquidando los 100 pesos en 2003. Mucho menos avalan los 150 pesos. Tanto la CAC como CAME llevaron ayer a Trabajo estudios y encuestas sectoriales donde se asegura que las ventas de los comercios están estancadas o en caída, con lo cual habría cada vez una mayor cantidad de empleados en negro para no liquidar los 100 pesos. La contrapropuesta oficial, que regirá sólo para las PyMEs, es analizar la posibilidad de tomar el incremento salarial (en todo o parte) a cuenta de IVA o de Ganancias. En principio, el tope para poder sumarse al beneficio sería de una facturación anual no superior a los 10.800.000 pesos.

• Impacto

Para analizar esta propuesta, el próximo 20 de noviembre se reunirán los representantes de Economía y Trabajo, a los que se sumará el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad; para evaluar el impacto fiscal de la medida. En principio, la posición del organismo recaudador es contraria a cualquier medida de tomar a cuenta del pago de impuestos un aumento salarial, ya que «los ingresos públicos no son variable de ajuste», según le aclaró a este medio una fuente de la AFIP.

Al terminar la quinta reunión de la Mesa, Rial aseguró que la decisión podría ser tomada «por decreto, tal como se resolvió el aumento de los 100 pesos» en agosto de este año. Desde el Ministerio de Trabajo se aclaró que este incremento no incluye a los empleados del sector público, que igualmente desde enero de 2003 tendrán un aumento en sus haberes cuando el Estado tenga que comenzar a liquidar el 13% que había sido recortado durante el gobierno de Fernando de la Rúa.

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