Avanza gestión de Cavallo por fondos
Hará un enroque con la cavallista Amalia Martínez, cuyo pliego para ir al Central ya estaba aprobado en el Senado. Un ex Fondo Monetario, Mario Blejer, será el segundo de Roque Maccarone en el Banco Central. La jornada financiera de ayer transcurrió con calma: habría cedido la caída de depósitos y se frenó la demanda de dólares. La solidez de los bancos argentinos fue destacada ayer por calificadoras de riesgo internacionales. No se puede negar que van mejorando los números del gobierno y que se está saliendo de la zona crítica en forma más rápida. Inversores esperan cumplimiento del déficit cero para caída acentuada del riesgo-país. Domingo Cavallo siguió ayer en contacto telefónico con los bancos centrales del Grupo de los 7, el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el BID. Avanzó para conseguir una línea de crédito que no utilizará, sino que estará en segunda línea de defensa para aventar cualquier duda sobre la cesación de pagos o default. Es clave para bajar más las tasas de interés. El riesgo-país subió 2,1%, pero en el poscierre creció fuerte compra de títulos argentinos al anunciarse el refinanciamiento de Letras. Trascendieron cambios en el equipo económico. Julio Dreizzen, actual subsecretario de Financiamiento, pasará a ser director del Banco Central.
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El FMI tiene comprometidos u$s 2.500 millones con la Argentina en 2001, otros u$s 3.800 millones para 2002 y u$s 1.800 millones para 2003, según lo establecido en el blindaje a fin de año. Se trata de una masa de recursos de u$s 8.100 millones y que podría recibirse (al menos, parcialmente) por adelantado.
Aporte difícil
En cuanto a un eventual aporte de los países más industrializados, agrupados en el G-7, no se trata de una cuestión sencilla conseguirlo. Lo logró Corea durante la crisis asiática, pero los países que necesitaron ayuda desde entonces tuvieron que acudir inexorablemente al FMI.
Ayer en el Palacio de Hacienda, consideraban como «un suicidio» conseguir apoyos tímidos desde Europa, o sea, unos u$s 2.000 o u$s 3.000 millones. En realidad, la apuesta es buscar un paquete mucho más grande, que supere los u$s 10.000 millones. Los inversores, mientras tanto, ya comenzaron a presionar para que la Argentina consiga recursos extraordinarios. Uno de los más explícitos fue el Deutsche Bank. A través de un informe que distribuyó entre sus clientes de banca privada, la institución señaló ayer que «ayuda externa adicional puede ser absolutamente necesaria» en este punto.
El informe elaborado por el analista David Sekiguchi se pregunta si «en este escenario de extremo aumento del riesgopaís, el gobierno podrá hacer frente a la presión social que se avecina».
También Lacey Gallagher, analista del CS First Boston, se refirió al tema. Según relató a inversores selectos de la institución, mantuvo una reunión con importantes miembros del Tesoro estadounidense, pero la respuesta de la administración Bush fue fría.
«Nosotros les prestamos a los países que demuestren una buena historia (track record) y un esfuerzo por mantener sus cuentas en buen estado», fue la respuesta que dieron desde el Tesoro. Obviamente, la aprobación del déficit cero se dirige a ese camino.



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