Uno de los primeros créditos que desembolsará el BID en el marco del nuevo programa de financiamiento (que se extenderá hasta el año 2007) está vinculado con la reconversión de los planes Jefas y Jefes de Hogar. En total, se trata de u$s 400 millones que financiarán la « reconversión» de unas 500.000 personas.
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El modelo está siendo estudiado -en conjunto-por las autoridades argentinas y el BID, y se basa en el programa Progreso que se implementó en México y en el Bolsa Scola de Brasil. Consiste, básicamente, en darles financiamiento a los hogares con la condición de que los chicos vayan al colegio, con lo cual automáticamente también acceden a una cobertura social. Además se incentiva un sistema de capacitación que pudo aplicarse sólo a cuentagotas en el Plan Jefas y Jefes de Hogar.
Estos detalles fueron conversados en una reunión de trabajo de media hora que mantuvieron el presidente Néstor Kirchner y el titular del BID, Enrique Iglesias, en el piso 12 del organismo. El anfitrión fue el representante argentino en el banco, Eugenio Díaz Bonilla, y junto al presidente estuvo la comitiva casi completa: el embajador José Octavio Bordón, los diputados José María Díaz Bancalari y Jorge Argüello, además de los senadores Ramón Puerta y el gobernador entrerriano Jorge Busti.
Kirchner confirmó ante Iglesias el interés del gobierno por transparentar los planes sociales y anunció que es «inminente» su bancarización. El primer mandatario se tomó unos minutos para explicar el funcionamiento: «Los beneficiarios recibirán una tarjeta que podrá utilizarse para comprar en los comercios. Como no se les cobrará el IVA les subirá el ingreso a casi $ 200 mensuales». En realidad, de los $ 150 actuales pasarán a ser $ 181 en caso de que la totalidad de las compras se utilice a través del esquema de débito.
Según pudo averiguar Ambito Financiero, la semana que viene se realizaría el anuncio formal. El Ministerio de Desarrollo Social, adelantó Kirchner, ya está trabajando con «pruebas piloto» para determinar el grado de aceptación de este esquema en la población que recibe la ayuda social (en total 1,7 millón de personas).
Iglesias se mostró muy comprensivo y abierto ante los requerimientos. «El BID estará presente para todo lo que precisen», aseguró.
• Trabas
Sin embargo, rápidamente surgieron algunas trabas a las buenas intenciones. Particularmente cuando se tocó la necesidad de contar con financiamiento para terminar la central hidroeléctrica Yacyretá, lo que demandaría unos u$s 800 millones. « Tenemos mucha presión de grupos que defienden el medio ambiente», se disculpó Iglesias, que prefirió no nombrar además la investigación que está desarrollando el Banco Mundial por la corrupción que generó su construcción.
Efectivamente, las ONG dedicadas a cuestiones ambientales pusieron el ojo en Yacyretá y en otras obras «monumentales». Por ejemplo, la construcción del gasoducto de Camisea en Perú, iniciativa liderada por Techint pero que también cuenta con financiamiento multilateral.
Sobre el final, el tema de la crisis energética dejó lugar a otra preocupación central del gobierno: la inseguridad. Kirchner se preocupó en separar el problema de la « delincuencia común» respecto del « crimen sofisticado», que tiene un alto componente de « corrupción policial».
El BID otorgará nuevos préstamos destinados a la «recomposición y transparencia institucional», que apuntará entre otras cuestiones a fortalecer áreas vinculadas con la seguridad.
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