30 de noviembre 2000 - 00:00

Avatares de la sesión

*Los 12 diputados disidentes del Frepaso dieron ayer la señal más que clara de su oposición al gobierno. En todas las ocasiones que pudieron votaron en el debate presupuestario junto con el peronismo. La primera muestra la dieron cuando el peronista Oscar Lamberto pidió, el martes pasado, la vuelta a comisión del proyecto para analizar las modificaciones.Allí Marcela Bordenave (viuda de Germán Abdala), Alfredo Bravo, Enrique Cardesa, Alicia Castro, Guillermo Giles, Eduardo Macaluse, Héctor Polino, Elsa Quiroz, Jorge Rivas, Fede-rico Soñez y Ramón Torres Molina acompañaron al peronismo. Más tarde, hacia las 4 de ayer, hicieron lo mismo y rechazaron el proyecto de presupuesto.Y un rato después le posibilitaron a Rafael Pascual estrenar su función de arbitro de la Cámara. Fue cuando el PJ pidió un cuarto intermedio para postergar para ayer el debate en particular alegando cansancio físico, algo que la Alianza no aceptó. Los rebeldes volvieron a ponerse en la vereda peronista, pero esta vez acompañados de algunos radicales con lo que provocaron un empate en la votación. Pascual falló a favor del oficialismo que quería continuar, aunque un minuto después la rebelión justicialista tiró abajo la sesión.

*«¿Qué estamos votando? Yo no entiendo nada», decía ayer Rodolfo Frigeri. Es que las modificaciones al proyecto fueron tantas cada vez que se quería aprobar un artículo. La misma desorientación sobrevoló a 60% de los presentes que, aunque no lo quieran reconocer, no sabían en muchos casos que estaban votando.

*El clásico puesto de sándwiches que se abre en el salón de conferencias, próximo al recinto, para alimentar a diputados y asesores durante la sesión, y que sirve de punto de reunión, esta vez fue desplazado. Es que en ese lugar se hacía el martes un homenaje a César Jaroslavsky nombrándolo doctor honoris causa de la Universidad de Lomas de Zamora. Así la comida se vendía sobre un tablón instalado en un rincón del Salón de Pasos Perdidos, algo nada elegante. Al mismo tiempo en el Salón Azul, el que está debajo de la cúpula, se había invitado a tocar a la orquesta estatal Juan de Dios Filiberto que eligió un repertorio clásico que se escuchaba hasta dentro del recinto mientras los Diputados discutían sobre partidas y fondos. Nadie pudo explicar de dónde habían salido los japoneses que colmaron las dos primeras filas de ese concierto y que se retiraron enojados en medio de los diputados por la desilusión de no haber escuchado más tango.

* Domingo Cavallo no estuvo ninguno de los dos días de debate del presupuesto 2001. Pero se hizo sentir. Fiel a la promesa de apoyar el proyecto llamó varias veces por teléfono desde México alertando a sus diputados de la debacle de mercados que caería sobre la Argentina si el presupuesto no se aprobaba a tiempo. Una sintonía perfecta con el miedo que los aliancistas sembraron en el recinto, lo que llevó a Raúl Baglini a alertar sobre una crisis de los mercados que, según dijo, el martes llegó a voltear hasta la Bolsa de Comercio de Turquía. No muchos entendieron la ironía.

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