En una columna conjunta, entre Milei y el ministro de Desregulación sostienen que el estancamiento argentino es el resultado de décadas de violaciones a la propiedad privada. Cuáles son las condiciones para volver al crecimiento.
Milei y Sturzenegger, los principios de la "doctrina liberal" en una columna.
En una columna firmada por el presidente Javier Milei y el ministro Federico Sturzenegger, el Gobierno plantea una interpretación de largo plazo sobre el fracaso económico argentino y el rumbo que, aseguran, comenzó a revertirse desde diciembre de 2023. El eje central del texto es una defensa a la "doctrina" detrás de las medidas económica: el respeto del derecho de propiedad como condición indispensable para la libertad, la inversión, el crecimiento sostenido y la caída del riesgo país.
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Los autores sostienen que la Argentina abandonó tempranamente las ideas de la libertad económica y quedó atrapada en un sistema que consolidó privilegios, castas y transferencias de ingresos desde una sociedad cada vez más empobrecida. Ese proceso, afirman, se tradujo en defaults recurrentes, inflación crónica, confiscaciones, expropiaciones y cambios arbitrarios de reglas que terminaron por desalentar el ahorro y la inversión.
“El capitalismo es el sistema más justo y eficiente porque respeta el derecho de propiedad, y con ello los derechos primarios a la libertad y a la vida”, señalan en la columna de Inofbae. Sin propiedad privada —argumentan— no hay sistema económico viable, sino un Estado que se transforma en una maquinaria de apropiación de recursos, visible en una presión impositiva elevada y servicios públicos de baja calidad
Desde esa perspectiva, el estancamiento argentino desde su perspectiva fue la consecuencia directa de un modelo que erosionó sistemáticamente los incentivos a producir, invertir y crecer. Milei y Sturzenegger ilustran el costo de ese proceso con una comparación contrafactual: si el país hubiese sostenido una tasa de crecimiento moderada durante décadas, hoy el nivel de ingreso sería más del doble del actual.
"El riesgo país surge como un indicador bastante evidente de la vulnerabilidad del derecho de propiedad, porque, en algún sentido, marca la temperatura de que tan dispuesto está un gobierno a violentar un contrato básico que tiene: el del endeudamiento. Entonces, al mostrarnos cuán lejos el país está del derecho de propiedad, tiene un efecto inmediato y mediato sobre la actividad económica, el bienestar y el crecimiento. Porque seamos claros, Argentina tiene dos opciones, o el camino del respeto de la propiedad, que es el camino de la prosperidad, o el camino de la violación sistemática del derecho de propiedad que es lo que ofrece el kirchnerismo y lo que nos llevó hasta acá", señalaron.
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Sturzenegger, uno de los ministros de mayor confianza para el presidente
El punto de quiebre: la llegada al Gobierno
En ese marco, la gestión iniciada en 2023 se presenta como un punto de quiebre. El texto destaca el énfasis en el equilibrio fiscal, el cumplimiento irrestricto de los contratos y la eliminación de regulaciones que traban la actividad económica. Para los autores, los intentos de revertir ese rumbo —incluidos proyectos legislativos que ponían en riesgo el orden fiscal o buscaban preservar privilegios sectoriales— responden a actores que ven amenazados sus beneficios históricos.
La columna también apunta contra el kirchnerismo, al que describe como un proyecto basado en la violación recurrente del derecho de propiedad, ya sea a través del endeudamiento, la inflación o la intervención estatal discrecional. En ese sentido, citan declaraciones recientes del gobernador bonaerense Axel Kicillof como una muestra de una concepción que relativiza el cumplimiento de obligaciones y contratos.
Hacia el final, Milei y Sturzenegger sostienen que el cambio de expectativas observado tras las definiciones electorales responde a una señal clara: la Argentina eligió el camino de la libertad económica. Ese giro —afirman— no solo reduce la incertidumbre, sino que abre la puerta a un proceso de crecimiento sostenido capaz de compensar, en pocos años, el daño acumulado durante décadas.
“El respeto por la propiedad no obliga a crecer —concluyen—, simplemente elimina los obstáculos que lo impiden”. Bajo esa lógica, la Argentina, sostienen, vuelve a estar en carrera.
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