Nueva York (EFE) - La firma Standard & Poor's rebajó ayer su calificación de riesgo de los títulos de deuda a largo plazo de la Argentina, tanto en moneda local como en extranjera, ante el difícil ambiente político que se vive en el país latinoamericano. S&P rebajó de «BB-»a «B+» su calificación sobre la deuda a largo plazo en moneda local y de «BB-» a «B» la deuda a largo plazo en moneda extranjera.
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La empresa de calificación S&P tiene una escala de 23 códigos para definir el riesgo de inversión en un país, que empieza en el de máxima confianza, que es «AAA», y concluye en el de máximo riesgo, que es «D».
Es decir, con la rebaja de hoy, S&P considera que ahora es más arriesgado invertir en la deuda argentina. Las nuevas asignaciones se sitúan en las posiciones 14 y 15 de esa escala. Además la firma ha decidido «mantener en estudio» las nuevas calificaciones, lo que significa que podría rebajarlas aun más. No obstante, S&P dejó sin cambios la calificación «B» para la deuda en moneda local y extranjera a corto plazo, así como la de «AAA» para el cupón de 250 millones de dólares que cuenta con la garantía del Banco Mundial.
Presiones
«La rebaja refleja un difícil ambiente político, en el que el gobierno lucha por calmar las presiones políticas y del mercado con la introducción de un programa económico factible que refuerce la competitividad, reduzca el desequilibrio fiscal y finalmente restablezca el crecimiento», afirma S&P en un comunicado en el que dio a conocer su decisión. S&P reconoce que el estamento político «parece moverse hacia el cierre de filas y la entrega del mayor apoyo al programa económico propuesto por el recientemente nombrado ministro de Economía, Domingo Cavallo».
Amenaza
Sin embargo, destaca que «ello se produce después de que una seria amenaza de crisis económica se haya hecho creíble».
La nota añade que «el mantenimiento bajo estudio para una posible rebaja refleja la existencia aún de incertidumbres que rodean las todavía por anunciar medidas económicas y la reacción a esas medidas». S&P advierte del «potencial de que los problemas políticos mantengan la amenaza del programa ante la proximidad de las elecciones al Congreso en octubre, el cambio de la carga fiscal y las reformas laborales y del sector público».
El comunicado recuerda que algunas de las metas fijadas para el primer trimestre del año por el Fondo Monetario Internacional no serán logradas por la Argentina.
«Aunque el apoyo del Fondo Monetario Internacional y de los acreedores es probable que se mantenga a corto plazo, tal respaldo se pondrá cada vez en mayor riesgo si los objetivos continúan sin ser alcanzados», explica S&P.
La firma de calificación afirma que «la Argentina se encuentra en una encrucijada y necesita saltar al crecimiento y arreglar su deterioro fiscal rápidamente para restablecer la confianza interna y externa».
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