5 de noviembre 2008 - 00:00

Bajó a $ 3,38 en mercado vacío

El gobierno busca calmar al dólar con golpes de efecto, porque los mecanismos de mercado no dan resultado. Como la gente no deja de comprar dólares, acudieron a Guillermo Moreno, el secretario de Comercio, para que presione a los que venden. En los últimos minutos del día, el dólar mayorista bajó a $ 3,30, pero sin operaciones. Inspectores del Central controlando a las entidades; Moreno utilizando un lenguaje contundente llamando por teléfono a las empresas para que no compren divisas, un amenazante comunicado conjunto de la AFIP, la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central, crearon un clima de estado de sitio cambiario.

Las pizarras en las casas de cambio desorientaban. Muchas compraban el dólar a $ 3,30 y lo ofrecían a $ 3,3950. Ninguna tomó nota de la baja del último minuto en el mercado minorista de $ 3,30. La apertura entre la punta compradora y vendedora fue desmesurada, pero tenía un sentido: no vender dólares para no irritar al gobierno.

  • Escenografía

  • En realidad el derrumbe de los precios mayoristas fue parte de una escenografía montada para halagar al gobierno, porque a estos precios no hubo operaciones.

    Fue tan escaso el movimiento que el Forex-MAE, la principal plaza mayorista que mueve casi u$s 500 millones por día y duplica en movimiento al MEC, hizo sólo u$s 144 millones.

    El MEC, por su parte, de negociar más de u$s 300 por día, ayer movió u$s 179 millones. Y se dio una curiosidad: operó más dinero que el Forex-MAE. Sobran los dedos de una mano para contabilizar las veces que se dio un movimiento así.

    En el mercado estaban ausentes los principales clientes. Los que fugan entre u$s 200 y u$s 300 millones diarios, porque no se sienten seguros en una Argentina-que camina al estatismo. Ellos hacen cada día operaciones de «contado con liquidación», que consiste en comprarle con pesos, bonos argentinos en dólares a alguien que los tenga depositados en el exterior. Cuando recibe los pesos, el vendedor transfiere los bonos en dólares a una cuenta del comprador quien inmediatamente los vuelve a vender y se queda con dólares que no regresarán al país. Si los dólares volvieran, la operación sería legal porque cumple con todos los requisitos.

    La escasa proporción de negocios permite ver con claridad la cantidad de divisas que se van del país cada día.

    Para el gobierno los que compran dólares son especuladores. Los que van a las casas de cambio no piensan lo mismo: actúan en defensa propia ante un Estado que ahora les quiere incautar los aportes de años de trabajo al sistema privado de jubilación. Ellos ven esta medida como otro «corralito».

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