Banco de BRICS: ¿evitar al FMI para aceptar condiciones chinas?

Economía

Después de meses en los que algunos auguraban su extinción como bloque, a partir de la desaceleración del crecimiento de las economías de sus países miembros, o incluso su virtual remplazo por los denominados MINT (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) en el podio de las naciones con mayor potencial económico, el 15 de julio en Fortaleza, Brasil, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Rusia) reafirmaron su protagonismo con la creación del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y pusieron la piedra fundacional a un proyecto que busca nada menos que "crear un nuevo paradigma mundial", según declararon sus líderes.

En un contexto de creciente demanda de financiamiento por parte de los países emergentes, ámbito.com dialogó con especialistas sobre las particularidades del NBD respecto de los organismos multilaterales de crédito existentes y sus implicancias para la Argentina y otros países en desarrollo.

Con la firma del acuerdo para la creación del NBD que, según su acta constitutiva, tiene como objetivo "profundizar la cooperación económica" entre los miembros del bloque y "movilizar recursos para proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible en países del BRICS y otras economías emergentes y países en desarrollo", el bloque busca hacer frente a un creciente déficit en el financiamiento al desarrollo en el mundo.

Con un capital autorizado de 100.000 millones de dólares -y efectivamente suscrito de 50.000 millones-, el nuevo banco sumará fondos disponibles a una oferta de financiamiento para los países emergentes que en la actualidad no alcanza a satisfacer las necesidades en materia de integración física, energía, sanidad, entre otros.

"La demanda es enorme," asegura Miguel Kiguel, docente y director ejecutivo de EconViews. "En países como Brasil es de 10.000; 20.000; 30.000 millones de dólares para infraestructura. India y China, mucho más," agrega. "El BID o el Banco Mundial están limitados en su capacidad de préstamo porque muchos ya han llegado al límite de lo que pueden prestar. Por lo que una institución más puede ayudar."

Pero al menos desde la retórica de sus líderes, los miembros del BRICS buscan hacer más que colaborar. Sus líderes sostienen que las instituciones de Bretton Woods, lideradas por Estados Unidos y Europa Occidental, fallaron a la hora de financiar el desarrollo estructural de los países emergentes y reclaman que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) reconozcan su nuevo liderazgo en la economía global.

Para Claudio Loser, ex director para el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, una de las razones principales que impulsó la creación del nuevo banco fue "la demora por parte del Congreso de Estados Unidos para ratificar la reforma del régimen de cuotas [del organismo], que prometía dar mayor poder de voto a India, China y Brasil, y estar más de acuerdo con la realidad en términos de la importancia de los paises".

Sin embargo, tanto Loser como Kiguel sostuvieron que el NBD tendrá un rol complementario con los organismos tradicionales. Para el ex funcionario del FMI, el protagonismo de los países del BRICS puede incluso "obligar al BM y al FMI a encarar las cosas de forma distinta y a movilizarse para no perder relevancia".

Desde una posición más crítica, el economista Ariel Slipak, docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires y la Nacional de Moreno, afirmó que "ya desde la década de 1970 [el FMI y el BM] no siguen la misma lógica bajo la cual se crearon" y que desde entonces "colaboraron con sostener relaciones asimétricas entre los países y reproducir los esquemas desiguales entre el centro y la periferia".

NUEVOS PROYECTOS CON SELLO CHINO

A pesar de las diferencias en la valoración del papel de los organismos de crédito tradicionales, los especialistas coinciden en destacar que la importancia del nuevo banco radica no tanto en el monto disponible para financiamiento, sino en la posibilidad que podría brindar a los países emergentes de obtener fondos para proyectos tradicionalmente no financiados por los bancos de desarrollo existentes.

"Lo importante es ver qué tipo de proyectos de desarrollo comienzan a ser financiados," explicó Simon Ticehurts, director de Oxfam Brasil, organización que siguió de cerca la cumbre en Fortaleza. "Es de esperar que se financien proyectos de infraestructura para una mayor integración económica y hacia los mercados de Asia-Pacífico."

En tanto, Sameer Dossani, coordinador de Action Aid International especializado en endeudamiento y desarrollo, afirmó: "Los países de los BRICS usan el Estado para impulsar sus industrias y para promover sus propios modelos de desarrollo. Si [a partir de la creación del NBD] se deja de lado la idea de que los mercados son sacrosantos, sino solo una herramienta más para promover el desarrollo, sería una gran cosa".

Aunque los miembros del BRICS no hayan definido aún las condiciones para el financiamiento de proyectos, el liderazgo de China en el bloque -la segunda economía global y la primera en términos de reservas, con alrededor de 4.000 millones de dólares- permite delinear algunas tendencias.

"El único país que realmente puede poner una cantidad importante de dinero es China," aseveró Loser, quien destacó que las economías de los otros miembros del bloque se encuentran en situación de debilidad.

"Este nuevo banco, fundamentalmente controlado por China, tendría dos objetivos: ser un banco y un fondo a la vez," agregó Loser y mencionó la Iniciativa de Chiang Mai - un acuerdo multilateral de intercambio de divisas entre los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, China, Japón y Corea del Sur- como un antecedente importante a la hora de predecir el funcionamiento del nuevo banco.

Respecto de las posibles condiciones de financiamiento, Loser aseguró que más allá de las críticas de los líderes del BRICS a las condicionalidades del FMI y el Banco Mundial en materia de políticas fiscales y monetarias de los países, el NBD "no va a reducir toda la condicionalidad, sino la tradicional".

Slipak, por su parte, coincidió en que China "impone otras condicionalidades" respecto a las tradicionales, "en términos de préstamos a cambio de commodities".

"China no impone cuáles deben ser las políticas fiscales o monetarias de los países, no tiene injerencia en las políticas de derechos humanos," afirmó, "sin embargo sí impone importantes cláusulas para hacerse de las materias primas de América Latina."

De acuerdo con el especialista, "los países emergentes deben evitar que el NBD constituya una herramienta más del gobierno de China por hacerse de sus productos básicos y que el fruto de estas negociaciones no resulte de mutuo beneficio para el conjunto de países y actores involucrados".

Para la Argentina, según el economista Martín Kalos, investigador y miembro del Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), el nuevo banco puede convertirse en una alternativa de financiamiento que permita "aliviar a largo plazo la restricción externa" del país y a su vez brinde mayor facilidad para negociar, en comparación con los organismos existentes.

El NBD le permitiría al país "no ir más a negociar a un organismo cuyo mecanismo de decisión depende de países que no tienen un interés directo en la Argentina, sino quizás con países que tienen sus propios intereses en el país," afirmó Kalos y destacó las inversiones de China en Argentina como antecedente.

Sin embargo, los expertos coinciden en alertar sobre el riesgo de una "primarización" de la economía nacional, a raíz del interés chino de potenciar las industrias extractivas en la región para el desarrollo de su economía. "El punto clave va a ser negociar hacia qué sectores productivos van esos préstamos," subrayó Kalos.

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