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El presidente de la BCE, Wim Duisenberg, justificará esta decisión en una conferencia de prensa a primera hora de la tarde de este jueves. Pese a la debilidad del crecimiento en Europa, los responsables de política monetaria siguen preocupados por la persIstencia de la tendencia a la inflación en la zona euro. La BCE resisitió así a la presión y no siguió a la Reserva Federal estadounidense (Fed), que el miércoles decidió bajar la tasa de interés directriz en medao punto.
El comité de política monetaria de la Fed redujo la tasa a 1,25%, en un gesto que duplicó lo esperado por los mercados, con la intención de estimular la economía estadounidense. La decisión provocó nerviosismo en el mercado de divisas y el euro pasó de subir a 1,0039 dólares justo después del anuncio, a de caer por debajo de la paridad con la moneda estadounidense para recuperarse a continuación.
También este jueves, el Banco de Inglaterra anunció que no modificaba su tasa de interés directriz, situada en 4%. Las economistas de la instancia monetaria inglesa se mostraron divididos tras la reunión. Las tasas de interés británicas están a su nivel más bajo desde enero de 1963 y fueron fijadas en 4% hace un año.
Según algunos economistas, la atonía de la actividad económica europea reclamaba una bajada del precio del dinero para relanzar el consumo doméstico y las inversiones empresariales. La Comisión Europea pronostica un crecimiento inferior al 1% este año en ,a zona euroo.
La situación es particularmente preocupante en Alemania, que cuenta con un tercio del producto interior bruto de la zona, donde empieza a planear la sombra de la deflación. Este jueves se supo que el paro aumentó el mes pasado en Alemania en 22.000 personas, elevando el número de desmpleados a 4,1 millones, según cifras oficiales.
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