31 de julio 2001 - 00:00

Bancos serán más rígidos con clientes por falta de fondos

Ante la preocupación por el aumento de 40% de cheques rechazados que se registra en los últimos cuatro meses, los bancos analizan medidas para volver más riguroso el control sobre los cuentacorrentistas. En primer lugar, quieren fijar un sistema más estricto para cerrarles la cuenta a los incumplidores. Algunos bancos admiten a un cliente ocho, diez o más cheques librados sin fondos y no toman medidas. También se busca ponerle límite a una práctica cada vez más extendida: la emisión de un cheque sin fondos que no se considera rechazado porque es rescatado a los quince días. Además, como las entidades no están informando sobre las cuentas corrientes cerradas, hay una pérdida de transparencia y de jerarquía en el cheque. La fuerte recesión económica y las medidas que tomó en abril el ministro de Economía, Domingo Cavallo, para facilitar la apertura de cuentas desencadenaron esta crisis en el sistema de pagos.

Un fuerte aumento de 40% hubo en los últimos cuatro meses de los cheques rechazados, por lo que ya hubo varias reuniones en la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) en las que se buscó definir un esquema más rígido que el actual. Hay dos causas que explican este incremento: la recesión económica y, sobre todo, la decisión que adoptó en abril el ministro Cavallo de prohibir la inhabilitación de los cuentacorrentistas.

Actualmente, los bancos pueden cerrar una cuenta por emisión de cheques sin fondos o por cualquier otro motivo. Pero el incumplidor puede seguir operando en el sistema, a través de la apertura de una cuenta en otro banco.

Este esquema está vigente desde abril, ya que, a los pocos días de su asunción, Cavallo procuró un acceso masivo para que «todo el mundo» pueda tener su propia cuenta corriente. Pero, en los hechos, esto provocó el abuso en la emisión de cheques sin tener los fondos correspondientes en la cuenta.

Por eso, las entidades quieren un esquema mucho más estricto, que evite que el cheque siga perdiendo jerarquía como instrumento de pago o de crédito (en el caso del cheque diferido).

Las bancos establecerán un límite fijo, y común para todos, para definir el cierre de la cuenta a los libradores de los cheques sin fondos. Por ejemplo, algunas entidades como el Río, HSBC, BNL y Francés mantuvieron el límite en cinco rechazos en un año, como estipulaba el anterior sistema.

Pero otros, como el Galicia y el Citi-bank, lo subieron en la práctica a ocho. Algunos bancos que no están en la prime-ra línea aumentaron la tolerancia, incluso, a más de diez rechazos.

En realidad, el principal problema sería que los bancos no informan el cierre de la cuenta corriente respectiva. Prefieren pedirle al cliente que lo haga «motu proprio» y, de esta forma, le ahorran al afectado un dolor de cabeza. El resultado es que esa persona (o empresa) cruza la vereda, abre la cuenta en otro banco y procede de la misma forma.

• Definición

La desaparición de un banco de datos con la información sobre las cuentas corrientes cerradas no pudo ser, por ahora, resuelta. La idea es volver a un sistema homogéneo y más rígido, sin prohibir el acceso del público o las empresas a una cuenta corriente. Se trata de una cuestión que terminarán de definir entre bancos, ya que el Central no tiene ningún papel en lo que respecta a la supervisión de los cierres de cuenta.

En las reuniones de ABA se busca un mecanismo para que las entidades informen sobre los clientes incumplidores a los que tuvieron que cerrar la cuenta. De lo contrario, será muy complicado combatir estas prácticas fraudulentas con la emisión de cheques. También buscarán ser más estrictos para controlar una práctica cada vez más extendida: la posibilidad de tomarse quince días para rescatar un cheque sin fondos, sin que esto sea considerado un rechazo.

El fuerte incremento de las tasas de interés provocó que una gran cantidad de empresas abusara con este nuevo esquema de bicicleta financiera. El mecanismo funciona del siguiente modo: entregan un cheque que debe ser acreditado a las 48 horas. Pero, al cumplirse el plazo del clearing, no tiene fondos. Se toma los quince días y lo reemplaza con otro cheque, incluso con fecha de pago diferida en algunos días.

De esta forma, evita que la maniobra le sea computada como un rechazo y se tomó por lo menos dos semanas más para financiarse, a costa de quien le corresponde cobrar el cheque. La multa para quien pro-cede de esta forma es de 4% directo sobre el monto del cheque. Así, el costo financiero por financiarse a través de este esquema es más bajo que hacerlo a través del descubierto en la cuenta corriente (cuya tasa supera hoy ampliamente 50% anual).

El año pasado, el Banco Central había dispuesto que las entidades podían tomar medidas para acotar este tipo de maniobras, aunque sin aclarar demasiado de qué forma.

Ante la multiplicación de maniobras de este tipo, las entidades también establecerían un límite a la posibilidad de rescatar cheques antes de las dos semanas. El máximo que podría aceptarse sería de quince. Superado ese nivel, los bancos procederán al cierre de esa cuenta.

Claro que para que todas estas medidas tengan un efecto, también debería aceitarse la información que se maneja entre bancos. Actualmente, el BCRA eliminó de su base de datos la información de inhabilitados (ya que en la práctica no existen), pero sí publica la lista de cheques rechazados.

Si se cumplen con estas normas más estrictas, los encargados del riesgo crediticio de cada entidad aseguran que están en condiciones de frenar el aumento de la mora y la inundación de cheques sin fondos.

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