BCRA confiado: volvió a bajar la tasa, a 40%

Economía

Es la séptima en lo que va de la era Pesce. En esta oportunidad, la merma fue de 4 p.p., pero en los últimos dos meses, ya ha disminuido 23 p.p.

El Directorio del Banco Central, confiado con el buen dato de inflación que se dio a conocer en enero, dispuso ayer la séptima baja en el límite inferior de la tasa de política monetaria en poco más de dos meses, al ubicarlo en 40% nominal anual. Esto representó una merma de 4 puntos porcentuales en el rendimiento de las Leliq, que “en términos efectivos se ubica en 48,3% anual”, según informó el organismo.

La entidad que comanda Miguel Ángel Pesce destacó que “la decisión fue tomada en base a la desaceleración registrada en la tasa de inflación y las perspectivas de continuidad de dicha tendencia”. Todo esto a pesar de que los analistas advierten para febrero una cifra más cercana al 3%, lo que implicaría una aceleración frente al 2,3% de enero. Además, señaló que “el Directorio del BCRA considera que tasas de interés excesivamente elevadas pueden demorar la recuperación de la actividad económica”, por lo cual optó por avanzar sobre esta medida. En esta línea, anticipó que la nueva tasa de política monetaria comenzará a regir a partir de hoy, en la próxima licitación de Leliq.

Desde que Alberto Fernández llegó a la presidencia, el organismo ha reducido la tasa de referencia de la economía en siete oportunidades, a través de las cuales la bajó del 63% al 40%, lo que implica una disminución de 23 puntos porcentuales durante el período. De acuerdo con la inflación esperada para 2020, que según el Relevamiento de Expectativas de Mercado se ubicaría en 41,7%, la tasa efectiva todavía estaría ofreciendo un retorno positivo en términos reales, del 4,65% (ex ante), en caso de que se cumplan las proyecciones.

Pero esta baja suele arrastrar hacia abajo también el rendimiento de los plazos fijos en pesos, entre otros instrumentos, que hoy se mantienen en 33,2%, ya por debajo de la inflación esperada, lo que deja una tasa real negativa del 6%, en un contexto donde escasean opciones atractivas para invertir en moneda local. Los que sí permiten que los ahorristas se cubran contra la evolución de los precios son los plazos fijos denominados en UVA, cuya evolución está atada a la inflación. Pero lo cierto es que la falta de inversiones (rentables) en pesos pueden llevar a que los ahorristas opten por dolarizar sus carteras, en medio de la incertidumbre en torno a la deuda, lo que llevaría a un nuevo aumento en la brecha cambiaria, por una mayor demanda en los mercados alternativos de dólar, ya que el oficial se encuentra contenido por la restricción a la compra de dólares de hasta u$s200 mensuales (cepo hard).

Una ampliación de la brecha, a través de la mayor demanda de los dólares blue, CCL y MEP, se traduciría en mayores problemas para la economía, si los agentes comienzan a formar expectativas en base a estas cotizaciones, lo que terminaría generando efectos negativos sobre la balanza comercial, de muy buen desempeño en los últimos dos años, y sobre el nivel de precios. Es por eso que el Banco Central debe comenzar a validar mayores aumentos sobre el tipo de cambio oficial, que acompañen, al menos parcialmente, a la inflación, con el fin de que este no se continúe apreciando contra el resto de los precios del dólar.

Ahora bien, la principal duda hoy es qué ocurrirá con la renegociación de la deuda, dado que el Gobierno ha tenido un magro desempeño en las últimas semanas, con el traspié de los Bonos Duales (AF20), que fueron reperfilados, sumado a que el oficialismo ya se encuentra atrasado con el cronograma pautado a fines de enero. Los temores hoy en día pasan por que la reestructuración se realice de manera unilateral, lo que terminaría afectando negativamente a la Argentina, generando desincentivos a invertir tanto en el corto plazo como en el mediano y en el largo, a raíz de los constantes cambios en las reglas de juego. El mercado está pidiendo señales a favor de un plan macroeconómica integral consistente y de una renegociación exitosa con los acreedores (privados y FMI), pero el Gobierno, también en este frente, parece que está quedando en deuda.

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