El "trimestre de oro", el "factor Templeton" y qué pasará con el dólar blue

Economía

Los "gauchos" financieros hacen cuentas. ¿Un trimestre más corto? La variable que miran todos. ¡Bien ahí, Sardi!, pero ojo a fin de mes. Otro empomado por Mauri y el "Toto" sigue huyendo.

Mientras en Argentina todo parece girar en torno al debate de la presencialidad escolar, en el Mar Negro siguen resonando tambores de guerra. Y mientras sigue la novela con el FMI y el Club de Paris, con final incierto, la atención del mercado está enfocada solo en ¿hasta cuándo seguirá comprando divisas el BCRA? Es la variable clave. Por el momento entre los jefes de las mesas de dinero hay consenso en que la afluencia de divisas se mantiene bien esperando al llamado “trimestre de oro” cuando los exportadores realizan las estacionalmente fuertes liquidaciones de las exportaciones agropecuarias. Hasta el día 19, último dato oficial, el BCRA lleva comprados u$s1.029 millones (en lo que va del año u$s3.295 millones). Sin embargo, los diferentes condimentos idiosincráticos criollos hacen que surjan serias dudas de acá al deadline electoral. Ocurre que, como se percibe sobre todo en el ambiente agrícola-financiero, podría terminarse antes de lo previsto el “trimestre de oro”. Muchos analistas ya siembran dudas si los productores venderán producto más allá de mayo-junio. Hoy el sector exportador liquida, porque sabe que hasta mayo-junio los productores van a vender. Pero la lectura de los “hombres de campo” es que una vez que los productores cosechen y los granos descansen en las “bolsas”, esos dólares no irán al mercado hasta después de las elecciones. Ergo, parte de la oferta de divisas, en la que descansa la esperanza oficial, podría ser inferior a la prevista. Según cálculos privados, en grandes números, hoy los productores tienen vendidas unas 20/22 millones de toneladas de maíz y 13/15 millones de soja, y tiene además 15 millones de soja del año pasado sin “vender/cobrar” o “sin poner precio” aún. Y de los 13/15 millones vendidos de este año tiene 6/7 millones si precio aún.

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Más allá de los grandes números detrás de esto entra a jugar el tema financiero y la especulación sobre lo que viene. En buen romance, al fin de cuentas los granos terminan vendiéndose - muchos gastos el productor los paga con producto -, entonces, lo relevante es que esa venta se haga dentro del cronograma estimado por el gobierno. Y aquí hay otra grieta entre la gente del sector porque unos creen que se viene otro conflicto (por retenciones y restricciones a exportaciones) con el campo y otros no. Veremos, están hechas las apuestas. Hoy, calculadora en mano, el análisis sigue siendo sentarse en la cosecha o vender.

¿Qué hará el dólar informal? Nadie lo sabe. Sí están convencidos que la devaluación irá por detrás de la inflación y la tasa. Mientras el BCRA tenga divisas para intervenir, hay margen. Con cepo y pisando importaciones. Los problemas vendrán después. Siempre y cuando no hayan demasiados ruidos hasta las elecciones. O sea, la señal a seguir es cuándo deje de comprar el BCRA. Ahí la “brecha” hablará. Mientras tanto, en la economía real emergen más obstáculos, muchos vinculados con las restricciones a la importación.

La semana pasada habíamos advertido que el mercado reclamaba alguna señal por parte de las tasas que paga el Tesoro. Y tras dos licitaciones fallidas, el Secretario de Finanzas, Mariano Sardi, logró, ofreciendo letras más cortas, una buena subasta – claro que no había vencimientos, si habrá fuertes en la próxima - donde el mercado mostró más interés en la Letra a julio que a setiembre. Para la gente de IEB, el resultado de la última licitación fue una buena noticia proveyendo caja al Tesoro y reduciendo las necesidades de asistencia del BCRA. El mayor interés por la letra a abril 22, que brindaba mejores rendimientos que el mercado secundario, muestra que los inversores están dispuestos a alargar plazos solo con garantía de tasas reales positivas. Los analistas de Southern Trust además de ponderar el muy buen resultado de la licitación – por ser todo financiamiento neto - destacaron el “factor Templeton”. ¿Por qué? Es que la gestora estadounidense, de gran actuación con el Gobierno de Macri (recordar las visitas de Michael Hasenstab), sigue recogiendo el barrilete. Según estimaciones de la consultora 1816, Franklin Templeton vendió más de u$s600 millones de bonos en pesos en el trimestre (25% de todos sus pesos), comprando CCL a razón de u$s10 millones por rueda. Esto va en línea con las ventas de divisas del BCRA en el mercado paralelo. “No hay que olvidarse que, advierte un legendario gestor local, entre Templeton y PIMCO hay cerca del 90% de los pesos en manos offshore”.

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