El BCRA ya inyectó medio billón en lo que va del año (y aún le falta)

Economía

En el último tramo del año se registra la mayor parte del déficit fiscal. Está además el efecto electoral. Otro juego.

Aún restan contabilizar los últimos dos días hábiles de setiembre pero ya en lo que va del año la expansión de la base monetaria representa el 86% de toda la emisión de 2020. Si bien en términos reales obviamente todavía es menor vale señalar que el BCRA ya inyectó casi medio billón de pesos en los primeros nueve meses de 2021 y aún falta lo “peor”. Porque precisamente en el último tramo del año se registra, estacionalmente, la mayor parte del déficit fiscal de todo el período.

Pero este año encima estará la expansión monetaria vinculada con el tramo final de la campaña legislativa. De modo que los casi $495.000 millones ya emitidos al 28 de setiembre pasado sin duda superarán con creces los casi $575.000 millones de todo el 2020.

Claro que si se analizan los componentes que explican la variación acumulada de la base monetaria en lo que va del 2021, en realidad, la emisión supera los $2,1 billones. Para dimensionar vale señalar que el año pasado, bajo el imperio del combo pleno de pandemia-cuarentena el BCRA emitió cerca de $2,6 billones (de los cuales $1,8 billones netos correspondieron al sector público).

En este caso, entre las ventas de reservas (que absorbieron más de $473.000 millones) y la colocación de Pases y Leliq (sumaron una contracción de más de $1,6 billones) el BCRA, a cargo de Miguel Pesce, se aspiró gran parte de la inyección de pesos que tuvo como principal destino asistir al Tesoro. El excedente que quedó en circulación puede decirse que estuvo asociado con la emisión para el pago de los intereses de la deuda remunerada del BCRA (Pases más Leliq) por cerca de $722.000 millones.

Cancelación

En cambio, en lo que va del 2021 la emisión neta explicada por el sector público apenas suma $643.000 millones, gracias a la cancelación de $427.400 millones de Adelantos Transitorios del Tesoro vinculados con la contabilización de los nuevos DEG del FMI (son los u$s4.319 millones que ingresaron en las reservas del 23 de agosto pasado y que un mes después se sumaron a la cuenta del Tesoro en pesos en el BCRA). Pero a raíz de las fuertes compras neta de divisas, ante el boom exportador (por los precios de los commodities), hubo una emisión de más de $596.000 millones.

El BCRA, sin otro remedio, aspiró esta emisión con Pases y Leliq, por casi $1,4 billones. Sin embargo, hubo una emisión de casi un billón de pesos ($930.000 millones) por el pago de intereses de Pases y Leliq. Así y todo, hasta ahora la inyección de pesos no fue todo que debía ser porque entró a jugar otro factor por el cual el año pasado apenas se aspiraron $67.000 millones y en lo que va del 2021 ya explica una contracción de casi $308.000 millones que son los denominados “Otros factores”. Estos están vinculados, principalmente, a las intervenciones con títulos públicos y reservas en los mercados cambiarios alternativos (CCL y MEP). Esto explica por qué la emisión neta no fue todavía mayor.

En todo este aquelarre monetario hay un tema no menor. Es que se descuenta que la deuda remunerada del BCRA tendrá que seguir escalando picos para no dejar tantos pesos en circulación, ante la parsimonia de la demanda de dinero. Hoy el stock de esta deuda es de casi $4,2 billones (la base monetaria no llega a $3 billones). Y como ya se vio el reloj del taxímetro de los intereses crece exponencialmente, lo que conlleva más emisión. Pero a diferencia de las Lebac de la época de Federico Struzenegger, las Leliq no están en manos de los ahorristas sino fundamentalmente de los bancos. De modo que no solo es más fácil “sentar” a negociar a las cámaras bancarias sino que baja el riesgo de una corrida minorista sobre la deuda del BCRA.

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