Luego de mucho suspenso, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un nuevo crédito a la Argentina por u$s 500 millones. Pero el dato saliente es que Estados Unidos no dio su aval a la iniciativa (se abstuvo), al igual que el resto de los países desarrollados que tienen representación en el directorio.
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Las abstenciones superaron 40% del total de votos, pero no alcanzaron para trabar el préstamo. Entre los países que se negaron a respaldar el nuevo préstamo además de Estados Unidos (representa 30%) están Japón, Alemania y una silla que comparten Francia y España. Cada uno tiene aproximadamente 4% de los votos dentro de la institución. Los países latinoamericanos volcaron la votación a favor de la Argentina.
No hubo explicaciones formales del motivo de estas abstenciones. Pero básicamente se sabe que existe una negativa de los países desarrollados a apoyar cierto tipo de créditos si no existe acuerdo con el FMI. La Argentina canceló su deuda con el organismo, pero sigue formando parte del mismo, sin un programa vigente.
La línea aprobada por el BID recibe la denominación de Préstamo Basado en Política, similar a los de «ajuste estructural» que históricamente dieran el FMI y el Banco Mundial. Esto implica que no tiene un destino específico, sino que se utiliza para reforzar el presupuesto de la Nación. Según un comunicado del organismo, los recursos se destinarán a «apoyar un programa sectorial destinado a incrementar la efectividad, eficiencia y transparencia de la gestión financiera pública». Por esta circunstancia es que el gobierno argentino negocia nuevos créditos tanto del BID como del Banco Mundial que tengan como destino inversiones específicas. Estos no requieren de la vigencia de un programa con el Fondo.
El FMI había entregado una carta al directorio del BID hace un par de semanas en la que detalló su visión sobre la situación argentina. Allí rescató la fuerte recuperación, aunque resaltó que quedan varias reformas pendientes. Asimismo, consideró que sería positivo darle mayor flexibilidad al tipo de cambio.
El nuevo préstamo será desembolsado en dos tramos en un plazo de 18 meses: u$s 150 millones ahora y más adelante los restantes u$s 350 millones. El futuro programa de créditos a largo plazocon el Banco Mundial también se negocia en base a esta situación. «Por primera vez en más de 25 años, 100% de los nuevos créditos estará destinado a inversión», explicó el director del organismo para la Argentina, Uruguay y Paraguay, Axel van Trotsenburg. La nueva Estrategia de Asistencia al País (CAS, según las siglas en inglés) prevé un total de u$s 3.300 millones en nuevos créditos, que serían desembolsados en los próximos tres años. El organismo estima aprobarlo en abril.
Para abordar los detalles finales de este nuevo acuerdo, llegará a Buenos Aires la vicepresidenta del BM para América latina, Pamela Cox. Estará acompañada por el economista jefe para la región, Guillermo Perry, y también por el economista principal de la entidad, François Burguignon. Se encontrarán con la ministra de Economía, Felisa Miceli y otros funcionarios.
Además de acordar los detalles del nuevo plan de financiamiento, uno de los intereses principales de los visitantes es discutir mecanismos para que el crecimiento económico alcance a la mayor cantidad de gente posible.
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