Anoche, en Washington, William Rhodes, presidente del Citicorp, ofreció en el Hotel Jefferson una cena a 20 banqueros y economistas que asisten allí a la conferencia organizada por el Council of Americas. Por la Argentina concurrieron Domingo Cavallo y Adalberto Rodríguez Giavarini, que compartieron el encuentro con David Rockefeller, Brian O'Neill (chairman para Amé-rica Latina del JP Morgan), Thomas «Mack» Mac Lartry (socio de Henry Kissinger y ex secretario de la presidencia de Clinton, con quien estudió desde el jardín de infantes en Arkansas) y Thomas MacNamara.
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Pero la mente del ministro de Economía ya en ese momento estaba en otro lado. Es que Cavallo también está en Nueva York para asistir a la fiesta de compromiso de su hija «Sonita» con un estadounidense que conoció durante su posgrado en Harvard. Cavallo incluso invitó a Giavarini a la recepción, en la residencia de sus acomodados consuegros en el mismo barrio donde viven los Clinton, en las afueras de Nueva York, pero el canciller se disculpó por tener agendada una cena.
Cavallo no conocía hasta ahora a los padres de su futuro yerno. Algo muy distinto de lo que sucedió con el novio de su hija. Sonia Cavallo (hija) lo conoció en Harvard mientras ambos terminaban un posgrado. El futuro yerno ministerial luego realizó un primer viaje a Buenos Aires, donde conoció por primera vez ciertas presiones de la familia Cavallo, en especial las de su futura suegra, Sonia, siempre preocupada por la superación profesional de sus hijos. Dicen que la esposa del ministro es una obsesiva del éxito. Pero a pesar de eso, la primera impresión fue buena y se trabó una relación más que aceptable.
El segundo viaje a la Argentina fue más largo e incluyó algún trabajo profesional. El novio de «Sonita» participó en la campaña para jefe de Gobierno de la Ciudad que Cavallo llevó adelante contra Aníbal Ibarra. Fue el tiempo en que aprendió español y conoció lo que es trabajar junto al ministro.
Los amigos que hizo dentro de Acción por la República lo caracterizan como una persona sencilla, nada presuntuosa y cuentan con cierta malicia que la maestría en Harvard la ganó median-te una beca, a diferencia de su futura esposa.
Los mismos comentarios aluden a un pequeño conflicto familiar que surgió cuando «Sonita» le comunicó a su familia la voluntad de casarse. Todo vino bien mientras Cavallo pensó que el matrimonio fijaría residencia en Buenos Aires. Pero cuando se enteró de que estaban pensando en marchar a los EE.UU., la situación cambió. Al ministro eso no le gustó y la decisión final está en veremos. A pesar de eso, la fecha de casamiento sigue fijada para julio.
Terminado el compromiso de su hija, Cavallo expondrá hoy en Washington en una conferencia organizada por el Consejo de las Américas, donde también participará George Bush. También hablará ante representantes del Departamento de Estado. Por la tarde asistirá a la conferencia de Bush y luego se reunirá con inversores para explicarles el canje de bonos. Por la noche tomará el avión a Buenos Aires.
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