El ministro de Planificación, Julio De Vido, anunció ayer en Santa Cruz de la Sierra que, junto con el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, acordó «que a más tardar en la primera quincena de diciembre se realizará el llamado a licitación para construir el Gasoducto del Nordeste y para la construcción de la planta separadora de gases».
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Ambos emprendimientos forman parte del acuerdo que firmaron el 29 de junio los presidentes Néstor Kirchner y Evo Morales en Buenos Aires. Según ese convenio, Bolivia garantizaría aumentar las ventas de gas a nuestro país desde 7,7 millones de metros cúbicos diarios a 27,7 millones, lo que permitiría iniciar la construcción del Gasoducto del Nordeste en territorio argentino.
Por su parte, el gobierno de Kirchner se comprometió a financiar la construcción de una planta separadora de gases en Bolivia, de modo que los elementos más ricos y rentables del gas, como el propano y el butano, puedan ser comercializados por ese país.
De Vido dijo que se darán «instrucciones a Yacimientos Petrolíferos Bolivianos y a ENARSA -la empresa estatal de energía de nuestro país- para que acorten todavía más los tiempos del acuerdo energético».
El funcionario, que ofreció una conferencia de prensa junto con García Linera, agregó que se busca «terminar este mismo año con los pliegos para el gasoducto que traerá más gas boliviano a la Argentina, y para eso debemos discutir en detalle la fórmula». Pero consultado el vicepresidente boliviano, dijo que en la reunión no se había hablado del precio del gas. Se estima que en este momento la mayor dificultad para concretar el acuerdo es que, a unos 100 días de la nacionalización de hidrocarburos dispuesta por Morales, todavía no está claro el escenario en ese país y las petroleras decidieron suspender inversiones. Esto a su vez impide garantizar el volumen de gas -20 millones de metros cúbicos diarios- que haría viable el Gasoducto del Nordeste, aunque García Linera dijo que el problema se solucionará antes de octubre.
«Garantizamos el suministro de gas para el Gasoducto del Nordeste», dijo el funcionario boliviano. «Tenemos reservas por 48 trillones de pies cúbicos, y como históricamente lo hemos hecho cumpliremos los contratos», dijo.
«Descamisados»
De Vido estaba en camisa y corbata y sin saco, y García Linera con traje pero sin corbata, lo que llevó al ministro argentino a decir: «El general Perón hablaría de descamisados», en una alusión a la liturgia peronista poco usual en el actual gobierno.
De Vido estimó que el gasoducto insumiría alrededor de 1.200 millones de dólares y la planta separadora de gases, unos 250 millones de dólares. En el encuentro, la Argentina se comprometió también a pagar en tractores una deuda con Bolivia de 12,8 millones de dólares pendiente desde hace 20 años.