La Copa del Mundo de Alemania 2006 funciona por estos días como uno de los motores de la economía mundial.
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La preponderancia de la pelota, por ejemplo, tiene incidencia en las Bolsas de Valores, que se mueven según los resultados porque tienen un impacto decisivo en el humor del país, que se reflejan en los precios de las acciones, según estudios del Dartmouth College de Hanover, Estados Unidos. «Los mercados de valores caen 0,39% de promedio cuando una selección nacional pierde un partido de Copa del Mundo», según otro estudio realizado por Alex Edmans, del Massachusetts Institute of Technology, y Oyving Norli, de la Facultad de Administración de Noruega.
En países con mayor tradición futbolística, como Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y España, la tendencia se potencia, al igual que en las naciones latinoamericanas como Brasil y la Argentina. Antes de que empiece a rodar la pelota, la expectativa es muy positiva y se puede corroborar en la cotización bursátil de la firma Adidas, que subió más de 25 puntos en el último año y prevé un aumento de 10% en sus ventas en general para el Mundial.
Esta línea la siguen el resto de las grandes corporaciones, que no quieren quedar relegadas en la contienda y al mismo tiempo desean aprovechar las condiciones favorables de un mercado abierto y gobernado por la pasión. «Hay fuerzas que influyen en nuestras economías que tienen poco que ver con el pensamiento racional», explicó el profesor Diego García, del Dartmouth College.
Inversiones
Por ello las empresas hicieron desde inicios de año fuertes inversiones en campañas de publicidad y marketing que catalizan las ventas de productos en general y «merchandising» en particular. Por ejemplo, las ventas de televisores se disparan, así como las de camisetas, banderas, mascotas y otros.
La importancia del fútbol mereció un apartado especial en el último Foro de Davos, durante el cual se trató a la pelota y al Mundial como agentes capaces de crear enorme riqueza y al mismo tiempo atenuar las divisiones sociales, religiosas y culturales. «Si contamos a las familias, hay mil millones de personas en todo el mundo implicadas directa o indirectamente en el fútbol. Tanto como una sexta parte de la población del planeta», comentó Joseph Blatter, presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).
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