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Este dato, confirmado por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, jugará en contra de las aspiraciones por atraer la mayor cantidad posible de acreedores a la reestructuración. Ocurre que no se espera en los próximos años una evolución tan favorable de la actividad, que se está dando tras un derrumbe inédito sufrido en 2002. Por lo tanto, la posibilidad de que el PBI supere el nivel estipulado como piso por el gobierno (entre 3% y 4% anual) se achica notablemente, y lo mismo ocurre con el premio para los bonistas que acepten la quita sustancial de capital que ofrece el gobierno.
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