27 de julio 2001 - 00:00

Bour: "Desempleo en mayo llegará a 18,5%"

Juan Luis Bour, especialista en el mercado laboral de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), pronostica meses más que duros para el gobierno de Fernando de la Rúa al analizar los datos sobre el nivel de desempleo de mayo de 16,4%. «No sería extraño que el nivel de desempleo podría llegar en mayo de 2002 a 18,5%» y «si Fernando de la Rúa termina su gestión con el mismo nivel de desempleo con que comenzó, aproximadamente 14%, sería un verdadero logro».

Bour tampoco considera que la economía le dé tregua al gobierno. Para el economista «lo mejor que puede pasarle este año es que la economía no crezca o que caiga sólo 1%». Asegura además que como «el gobierno no tiene ni poder político ni agenda», la política la marca «la realidad» que hoy por hoy se traduciría en el nivel de riesgo-país. Las principales declaraciones de Juan Luis Bour a este diario fueron las siguientes.

Periodista: ¿Cómo tomó la información sobre un nivel de desempleo de mayo de 16,4%?


Juan Luis Bour:
Se confirma que el mercado laboral crece en aproximadamente 350.000 personas por año, lo que implica que para que no aumente el nivel de desocupación la economía debería crecer entre 2 y 2,5%. Si el país creciera ese porcentaje entre mayo de 2002 y el mismo mes de 2001 la desocupación se ubicaría también en torno a 16,5%. Siguiendo esta lógica, para que pueda bajar un punto ese porcentaje, la economía debería crecer 4 puntos como mínimo.

P.: Según los datos muy preliminares sobre lo que puede pasar con el PBI en el resto del año, no parece esperable que se dé ese crecimiento.


J.L.B.:
Este año está prácticamente perdido, con lo cual es casi inevitable que el desempleo para mayo de 2002 registre un crecimiento. No sería sorprendente que en esa fecha se llegue al nivel de mayo del '95, de 18 o 18,5%. No me extrañaría. Además, y en términos desestacionalizados, para octubre de 2001 la desocupación podría llegar a 16%.

P.: ¿Qué se puede esperar entonces en cuanto al nivel de desempleo para el final del gobierno de Fernando de la Rúa en 2003?


J.L.B.:
El actual gobierno tomó el índice en aproximadamente 14% y hoy lo llevó a 16%. Para poder volver a 14% en el 2003 la economía debería crecer en lo que resta del período por lo menos 8% o 9%. Este año lo que se espera es que no haya crecimiento o que incluso haya una caída de 1% en el PBI. Esto producirá un arrastre para el 2002, con lo cual es difícil que se pueda dar en dos años un crecimiento de esa magnitud. Con esto, que De la Rúa termine la gestión con el mismo nivel de desempleo con que comenzó, sería un verdadero logro.

P.: ¿De todas maneras, 16,4% lo sorprendió?


J.L.B.:
Ese dato no me sorprendió. La sorpresa fue que aumentó la tasa de empleo entre 2000 y 2001. Lo que se vio en una baja en los niveles del Gran Buenos Aires y una suba en algunos puntos del interior como Rosario y San Luis. Este sí es un cambio importante. Quizá esta sea la novedad más importante y optimista de todo el indicador.

P.: ¿Es aplicable el argumento que alguna vez utilizó Domingo Cavallo para asegurar que el índice crece porque hay más gente que busca empleo?


J.L.B.:
Entre mayo de 2001 y el mismo mes de 2000 ese nivel pasó de 42,4 a 42,8, lo que implica un crecimiento de 0,4% anual, coincidente con el promedio de 0,3%. Esto quiere decir que no hay sorpresas por este lado y la cantidad de personas que salen a buscar empleo son prácticamente las mismas que hace un año. En su momento Cavallo pudo haber tenido razón, ya que en el '95 la tasa había crecido de 41,1 a 42,6; o sea cinco veces más.

Aportes

P.: ¿Cómo analiza la decisión de aumentar cuatro puntos los aportes previsionales?

J.L.B.:
Un aumento en los impuestos al trabajo a empresas con capital y trabajo intensivo tendrá casi indefectiblemente una contrapartida o en los beneficios, si no se traslada a los precios. Pero esto no es lo peor. Las empresas que están afectadas ya saben que son el «target» de la política económica de ciertos grupos políticos, y el objetivo futuro para cada vez que se tenga que negociar una baja en el gasto público. Parecen políticas con nombre y apellido para empresas privatizadas. Como no se puede mencionar así, se lo disfraza con otros nombres. Esto es lo peor que se puede provocar cuando se busca que se invierta más en trabajo.

P.: Usted mencionó que este año, para la actividad económica, está perdido. ¿Qué quiere decir esa afirmación en cifras?


J.L.B.:
En el primer trimestre del año el PBI cayó 2,1%. En el primer semestre la baja estará entre 2 y 2,5%. Es muy difícil que esa baja se recorte, con lo cual lo mejor que puede pasar es que si hay recuperación la economía no crezca o que baje 1%. Esto además suponiendo que no habrá más episodios políticos o económicos negativos.

P.: ¿Cómo tomó el anuncio del plan de déficit cero?


J.L.B.:
El planteo es perfecto, pero las dudas aparecen cuando surge la pregunta sobre cómo se va a cumplir. El primer mes clave será agosto, que se liquidará en setiembre. Ese mes comenzará además la discusión sobre el presupuesto donde se deberá discutir qué pasará con el gasto público en 2002. Luego en octubre es mes de elecciones. Esto quiere decir que hasta bien entrado noviembre, no se puede esperar tranquilidad en la economía y continuará la incertidumbre.

P.: ¿Cómo puede crecer la economía?


J.L.B.:
Quizás algo a través de las exportaciones, pero es un factor exógeno. No se puede esperar que en lo que resta del año haya un cambio a partir del consumo, porque lo que se percibe es que en cualquier momento aumentan los impuestos. En cuanto a la inversión, el promedio de riesgo-país hasta más allá de noviembre no bajará de los 900 puntos, y en el mejor de los casos.

P.: ¿Qué puede despejar esta incertidumbre?


J.L.B.:
No se puede esperar mucho mientras no baje el ruido político y no quede claro cómo será la coalición política para 2001 - 2003.

P.: ¿Qué medida se puede tomar para que pueda bajar el desempleo y pueda crecer la economía?


J.L.B.:
Sinceramente no creo que hoy la situación pase por qué medidas económicas específicas se pueden tomar. El mejor programa económico, o el peor, hoy fracasaría porque se descuenta que no se podría aplicar con la actual situación política.

P.: ¿No se cree que el gobierno pueda aplicar un plan de déficit cero?


J.L.B.:
Como explicaba antes, habrá incertidumbre hasta por lo menos noviembre, hasta saber cómo se está aplicando ese plan. Pero además ahora se conoce que del plan original quedó 1/3% de rebaja del gasto público y 2/3 de nuevos impuestos a los privados. Lo que en definitiva era un plan de baja crucial de los gastos se transformó en la eliminación de la rebaja a las naftas, la suspensión de la devolución del Impuesto a las Ganancias, un impuesto a las cajas de ahorro y un aumento en los aportes patronales. Esto es lo peor que se puede hacer si se quiere aumentar la inversión. En este marco no hay ninguna medida ni económica ni laboral que pueda ayudar a hacer crecer la economía.

P.: Laboralmente ¿no ayudaría hoy el lanzamiento de un proyecto de flexibilización laboral?


J.L.B.:
Nadie le creería al gobierno que podría implementar un plan de este tipo. El día que se anunció el plan de déficit cero, subió el riesgopaís porque se descontaba que el gobierno iba a tener que negociarlo y terminaría aumentando impuestos. Hoy se sabe que el gobierno no tiene poder político ni una agenda a seguir. Cuando esto ocurre, y si no hay poder político, la que gobierna es la realidad, que en este caso se traduce en el riesgo-país.

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