El ministro brasileño de Industria y Comercio Exterior, Luiz Fernando Furlan, lamentó ayer que el año pasado se haya perdido una oportunidad de cerrar un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Sin embargo, el funcionario del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva no consideró que fue precisamente la negativa de Brasil de abrir algunos sectores de su economía lo que impidió el avance de ese acuerdo.
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Según Furlan, «soy paciente por naturaleza, pero al mismo tiempo estoy inquieto. Nuestro equipo quiere obtener resultados en las negociaciones comerciales con mayor rapidez»; al hablar sobre la impaciencia que muestran algunos empresarios brasileños por las dificultades para cerrar acuerdos con grandes mercados como Estados Unidos o la Unión Europea». El ministro, que en algún momento se enfrentó con Itamaraty (la Cancillería brasileña) por la marcha de las negociaciones con los europeos, declaró además: «Creo que efectivamente perdimos una oportunidad de cerrar un acuerdo con la Unión Europea en 2004. Se perdió un tiempo precioso durante algunos meses y, hacia fin de año, nos vimos ahogados por el cronograma». «Todo el mundo sabía que el 31 de octubre terminaba el mandato de los comisarios europeos. Creo que más allá del entendimiento comercial, el acuerdo con los europeos hubiera sido estratégico, hubiera motivado inversiones y nos hubiera dado cartas para otras negociaciones. Pero, desgraciadamente, eso no ocurrió.»
La UE y el Mercosur querían cerrar un acuerdo de libre comercio antes de que concluyera el mandato de la ex Comisión de Bruselas (Ejecutivo comunitario), el 31 de octubre. Pero no pudieron cumplir con ese plazo, por demandas cruzadas. El Mercosur quería principalmente mayor apertura de los mercados agrícolas europeos, y la UE pedía mayor apertura para sus productos industriales, mayor protección para sus marcas y la eliminación de los aranceles dentro del mercado sureño.
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