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"El canciller Celso Amorim, después de examinar el asunto con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, telefoneó al presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, y le comunicó que el gobierno brasileño apoyará al candidato sudamericano Carlos Pérez del Castillo para el cargo de director general de la OMC", anunció hoy en una nota oficial la cancillería brasileña, según indicó la agencia ANSA.
La decisión puso fin a una larga disputa, que complicó las diferencias en el Mercosur, y tuvo implicancias también en la sensible relación entre Argentina y Brasil.
El gobierno brasileño lanzó a Luiz Seixas Correas como candidato propio bastante después de que Uruguay hiciera la postulación de Pérez del Castillo, que ya había recibido la adhesión de los países latinoamericano, incluyendo a Argentina.
De esta manera, sin el apoyo de la región, Brasil debió desistir de la candidatura de Seixas Correa, quien en la primer ronda de consultas entre los 148 miembros de la OMC fue el postulante con menos consensos.
En una segunda instancia, quedó también fuera de competencia el candidato de las Islas Mauricio, Jaya Curattee, dejando a Pérez del Castillo como único postulante del mundo en desarrrollo frente al francés Pascal Lamy, el que más posibilidades tiene de ganar en la votación que se realizará entre el 27 y 28 de mayo.
Pero Brasil había cuestionado la transparencia del proceso que dejó fuera a Seixas Correa y anunció que podría abstenerse en la disputa entre Pérez del Castillo y el ex comisario de Comercio de la Unión Europea.
Además, el gobierno brasileño tiene una visión crítica sobre el rol que jugó Pérez del Castillo como secretario general del Consejo de la OMC, en particular durante la última reunión ministerial de Cancún, donde el uruguayo fue el encargado de resumir en un documento todas las posturas y en el que dio prevalencia a las de Europa y Estados Unidos.
El próximo director general de la OMC, que reemplazará a su actual titular Supachai Panitckpakdi, tendrá como principal tarea conducir a su fin al espinoso proceso de la Ronda Doha, lanzada en 2001 para liberalizar el comercio mundial, cuya discusión de fondo es la empantanda cuestión de los subsidios agrícolas.
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