Büchi: "Si no cumplen acuerdo, habrá default y devaluación"
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Periodista: ¿Es pesimista u optimista sobre la Argentina?
Hernán Büchi: (risas irónicas) La realidad que tienen es muy dura y lo peor es que deben convencerse de que los únicos culpables de lo que pasa son los propios argentinos. No quiero hablar de optimismo o pesimismo, sino dejar un mensaje: lo que viene es muy difícil, más de lo que se vivió hasta ahora. Pero todo era previsible.
• Culpable
H.B.: La Argentina es lo que es por lo que son ustedes, no como personas sino por lo que se han dado como organización social. Y repito, lo que les pasa a ustedes es culpa sólo de ustedes. Pero eso no necesariamente es en términos negativos. En algún momento estuvieron peor, y pudieron salir.
P.: ¿Alguna alternativa de las tres «D»: dolarización, default, devaluación, es posible?
H.B.: La dolarización puede ser algo probable pero en el mediano plazo. No soluciona los problemas actuales y si se adopta esta medida primero debe haber equilibrio fiscal y una integración muy fuerte con los Estados Unidos con un acuerdo financiero. El default y la devaluación no vienen solos sino juntos, y para la Argentina sería el peor de todos los mundos posibles. Y ahora, luego del acuerdo con el FMI, si no hacen lo que se comprometieron a hacer, van a ir a ese mundo. De hecho, en los últimos días vivían en un cuasi default.
• Desventaja
H.B.: Cuando la Argentina decide adoptar una convertibilidad, también se decide a adoptar una camisa de fuerza para evitar las tonteras que se habían hecho en el pasado y que generaron hiperinflaciones. Pero eso no implica que se pueda escapar de los necesarios ajustes que se deben hacer para mantener esa convertibilidad. Lo que siempre dije para el caso argentino es que la convertibilidad era una buena salida para la hiperinflación y para que los propios argentinos tengan confianza. Pero incluye la desventaja de necesitar férrea disciplina fiscal.
P.: Lo que complicó la situación es la revalorización del dólar...
H.B.: Hace mucho tiempo que el dólar está por allá arriba. Eso es porque todo el mundo quiere prestarles a los Estados Unidos porque sabe que tienen superávit y crecimiento desde hace años. Por algún motivo que no logro entender, muchos políticos y economistas locales entendieron que la confianza en el dólar no era por el superávit de EE.UU. sino por la Argentina, y eligieron seguir endeudándose sin buscar la disciplina fiscal. Eso era comentado en todos los mercados.
P.: ¿Cómo analizó estos últimos 15 días de la Argentina, negociando una última ayuda con el FMI?
H.B.: Antes de contestar esa pregunta quisiera hacer una observación. Me da la impresión de que esta ayuda puede tomarse como un premio que se le da a la Argentina desde el exterior por lo bien que se hicieron las cosas, y no como una decisión extrema y desesperada para salvar a un país y a una región que puede ser contagiada. Hay que tener en claro esta diferencia, para luego poder interpretar la realidad y las medidas que deben tomarse. Yendo a su pregunta, desde afuera se ve como la consecuencia lógica de lo que se insinuaba en octubre.
P.: ¿Qué era lo que se insinuaba?
H.B.: En octubre se encendió una luz roja importante. Cuando se acordó el blindaje, la Argentina se comprometió a muy duros ajustes y desde el mundo se reflexionó que «por fin se entendió el problema». A los pocos días, políticos importantes y vinculados al gobierno, comienzan a decir de manera seria que «no hay que pagar la deuda». Hubo un segundo golpe, quizá mortal, cuando en lugar de seguir con el ajuste se lo echa a Ricardo López Murphy, viene Cavallo, no habla de ajuste y al mes lanza la «convertibilidad con el euro». Nadie entendió, y lo que se interpretó finalmente es que «los argentinos no están dispuestos a comprometerse con lo que deben hacer». Así se llega a este arreglo con el FMI, que impone condiciones muy duras y que da una oportunidad extrema.
P.: ¿Cuál fue técnicamente el error de esa «convertibilidad ampliada»?
H.B.: Personalmente, hubiera entendido que Cavallo dijera que en algunos años no quisiera estar más unido al dólar. Pero no se entiende la oportunidad de avanzar con esta idea en el momento en que se dudaba de si la Argentina iba a poder pagar sus obligaciones y donde se percibía que no había voluntad para un ajuste fiscal.
P.: Se puede haber interpretado como una forma de «devaluación ordenada»...
H.B.: Es que la Argentina nunca hubiera tenido una «devaluación ordenada» con la historia que tiene este país. Nunca podría ser muy ordenada, pero sí muy desordenada. Además, todo se interpretó como un mecanismo para no ajustar.
Entrevista de Carlos Burgueño




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