En aquel primer encuentro se habría pensado en campañas publicitarias en los próximos eventos o ferias internacionales, y en el envío de misiones comerciales empresarias a los grandes consumidores de carne de Brasil que anunciaron la suspensión de compras, entre ellos Rusia. Además, trascendió que empresarios chilenos enviaron representantes a la provincia de Córdoba con el fin de evaluar compras a frigoríficos de esa provincia.
Además de Rusia, los mayores clientes de las carnes bovinas brasileñas -los 25 países de la Unión Europea (UE)-, se sumaron a esa suspensión.