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24 de septiembre 2008 - 00:00

Bush: "Evitamos una crisis internacional"

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Nueva York (DPA, Reuters, AFP) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, afirmó ayer en su último discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que su país tomó medidas « urgentes» y «audaces» de política financiera para evitar que se desate una crisis económica a nivel mundial, aunque evitó explayarse sobre el tema.

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«En estas semanas hemos dado pasos audaces a fin de evitar un serio trastorno de la economía estadounidense que hubiese tenido consecuencias devastadoras en las economías de los países del resto del mundo», señaló Bush ante alrededor de 100 jefes de gobierno de todo el mundo. Actualmente, la economía mundial está más interconectada que nunca y «sé que muchos de ustedes están esperando ver cómo maneja el gobierno de EE.UU. los problemas de su sistema económico», dijo Bush.

Más allá de la crisis financiera, el énfasis del discurso de Bush, el octavo y último ante la asamblea de la ONU, estuvo en un llamado a redoblar la lucha mundial contra el terrorismo.

El mandatario reclamó que la comunidad internacional actúe de forma conjunta en la lucha contra el extremismo y el terrorismo.«No basta con que la ONU condene los actos terroristas una vez que se produjeron», criticó Bush. La comunidad internacional debe « confrontar continuamente el terror» de forma conjunta y preventiva: «Los actos terroristas no son nunca legítimos».

«Algunos creen que el peligro del terrorismo disminuyó», denunció. Admitir esa hipótesis sería «consolador, pero falso. Los terroristas creen que el tiempo está de su parte, y han hecho de la espera parte de su estrategia contra las naciones civilizadas», advirtió.

Durante los últimos ocho años, la ONU cosechó éxitos y derrotas contra el extremismo, pero ese tiempo dejó «una clara lección: las Naciones Unidas y otras organizaciones multinacionales son más necesarias que nunca», agregó y culpó a Irán y a Siria de promover el terrorismo internacional.

A su turno, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, propuso una cumbre internacional sobre la crisis financiera a realizarse en noviembre con la participación de los países del G-8 (EE.UU., Canadá, Japón, Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia, más Rusia) y algunos países emergentes.

Previo a este llamamiento, el mandatario francés ya había dicho por la mañana que los jefes de Estado y de Gobierno tienen que hablar «con franqueza» sobre la gravedad de la crisis financiera internacional y se mostró partidario de identificar y sancionar a los responsables.

Sarkozy señaló: «Nuestro deber es darles respuestas claras» y se preguntó: «¿Quién es responsable del desastre?». En ese sentido, pidió «que los responsables sean sancionados y rindan cuentas y que, nosotros, los jefes de Estado, asumamos nuestra responsabilidad».

Los países pobres, por su parte, temen que el conflicto económico pueda derivar en un recorte de los presupuestos de ayuda de sus principales donantes. Hablando a sólo unos kilómetros de Wall Street, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, dijo que la crisis financiera compromete los esfuerzos por reducir la pobreza en el mundo y exige una nueva aproximación con menos «magia de los mercados».

«La crisis financiera global amenaza todo nuestro trabajo», dijo Ban ante la Asamblea General. «Necesitamos restaurar el orden de los mercados financieros internacionales», concluyó.

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