Siguiendo un extraño curso nacional, donde los funcionarios salen a desmentir las versiones que serían bien recibidas por toda la comunidad financiera -local y exterior- y ratifican lo que le promueve al país informes como el del Banco Central de España, ayer el mercado soportó otra puñalada en sus expectativas.
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Desestimado nuevamente el poner las cuentas en orden y recuperar el crédito internacional, no fue casualidad que la respuesta en la Bolsa local resultara tan distinta, a como se vieran las demás. Porque era un buen día para poder seguir descontando terreno perdido, de agosto y el año, a favor de un Dow Jones que repuntó en atractivo 1,82%. Y con el Bovespa siguiéndole los pasos y sumando otro 1,55 por ciento en su valuación.
Sin embargo, el desarrollo de los «mervales» y la apoyatura en los negocios del día formaron un círculo de fuego, alrededor de Buenos Aires. Donde se asistió a una rueda tan pesada en órdenes, como debilitada en sus intentos de mejora de cotizaciones.
La nómina de líderes clásica alcanzó mínimo en 1.771 puntos, con máximo de 1.788 y un cierre en los 1.777.
El porcentual arrojó leve saldo en contra, 0,15 por ciento y que no resultó llamativo por sí mismo pero, fue mucho contraste, frente a índices externos que estuvieron en muy buena forma.
Final famélico
Agosto volvió a ratificar su fatal sombra, sobre la estadística bursátil local. Y agregando en las ruedas finales un principio de anemia de órdenes, que lo llevan a un cierre de mes tan desvaído en el ritmo de la plaza. Sólo 39 millones de pesos de efectivo ayer, con «32» alzas y «29» títulos bajando, dieron idea de una fecha que se movió en la intrascendencia de negocios y con carencia de rumbo. Lo que es reflejo, y síntesis, de lo que ha sido el tránsito de agosto. Nadie llorará que hoy termine. La Bolsa, flotante.
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