El «ala política» del gobierno y los empresarios quedaron desilusionados por el contenido del plan pro inversión que lanzó Roberto Lavagna. Todos comprendieron que la baja de impuestos no sólo es imperceptible sino que las medidas terminarán, inclusive, aumentando la presión tributaria. Esto es porque golpeará de lleno a las empresas la suba en los aportes previsionales. Por eso ahora el Ejecutivo piensa en cambiar el anuncio que hizo el ministro de Economía, para hacerlo más cercano a las expectativas generadas. En primer lugar, se estudia que la rebaja del impuesto al cheque de 0,2 de punto porcentual (pasará de 1,2% a 1%) no sea tomada a cuenta de Ganancias y Ganancia Mínima Presunta y sólo para los créditos. Además, la devolución anticipada del IVA no tendría la discrecionalidad que le quiere imponer Lavagna a través de cupos, sino que sería un régimen más generalizado. Se confirmó ayer que, peligrosamente, Néstor Kirchner analiza elevar sueldos públicos. Este aumento del gasto está afuera del Presupuesto y sería cuestionado por el FMI en la próxima revisión de junio.
Paralelamente este fin de semana Lavagna se enteró de que algunos ministros impulsan la idea de incrementar los salarios de unos 200.000 empleados públicos que cobran menos de 2.000 pesos. Esto implicaría una suba en los gastos de aproximadamente $ 810 millones en el año. Ayer el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, reconoció en un reportaje radial que la idea está siendo estudiado por Kirchner a pedido de los gremios estatales.
Algo más clara está la situación de los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar.
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