• Creo que la atomización del mercado financiero hace posible todavía pensar en una mayor concentración. ¿Si nosotros estamos interesados en comprar un banco? Hoy le digo que no: no creo que nos haga falta comprar un banco. Y tampoco nos vamos a achicar más.
• Lo que más creció el año pasado fue el crédito a las empresas, pero este año vemos una evolución muy favorable de las operaciones minoristas.
• A pesar de la imagen que tenemos, de banco para grandes empresas, tenemos 20.000 clientes pyme; ese sector hoy está generando más fondos de los que pide prestados. Además, al estar más líquidas, las empresas acortan los plazos de repago.
• Y aunque crece el segmento «corporate», estamos trabajando mucho en créditos prendarios (de 12 a 15 meses). También hay muchas operaciones en pesos.
• Lo de los hipotecarios lo veo más complicado: las propiedades han subido muchísimo más que los ingresos de la gente, y por lo tanto lo que pueden financiar es muy poco... Pero de todos modos las altas ya superan a las bajas.
• Este año tendremos una pérdida chica y utilidad operativa.
• El tema de los amparos tiene muchas aristas... No puedo definir hoy cómo va a seguir. No prevemos reclamos al gobierno, y todavía en la Justicia muy pocos fallos han pasado la etapa de la Cámara (no llegaron aún a la Corte Suprema). Pero todavía no se ve una solución clara.
• Ya pasó mucho tiempo desde el último rumor sobre nuestra posible partida del país. Los hechos respaldan que no eran ciertos, porque hoy estamos tratando de incrementar nuestra base de clientes.
• Sí: hay espacio para que el sistema financiero crezca. Hoy los préstamos al sector privado son 8% del PBI, y en algún momento llegaron a 25%.
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