Canje: deuda por publicidad (18/11/2002)
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«Básicamente, se trata de comprar activos que no están rindiendo beneficios y pagarlos con servicios, lo que en inglés se llama 'underperforming assets'. Hoy la mayoría de las empresas argentinas no puede pagar sus deudas en moneda extranjera. Supongamos que la firma A debe u$s 10 millones. Se la compramos a su acreedor en dólares y se la pagamos en pesos. ¿Cómo compensa el acreedor la brecha entre pesos y dólares? Con espacios de publicidad.» Desde ya, el acreedor debe ser una empresa de consumo masivo, con grandes presupuestos publicitarios en Estados Unidos, Japón, Europa o México. «Pero dentro de poco comenzaremos a comprar espacios en medios argentinos», promete Mingo Soler. Los clientes habituales de su empresa («facturamos diez veces más que nuestro competidor más cercano en Estados Unidos, dice el ejecutivo) son, obviamente, empresas que se enmarcan en ese perfil.
«El esquema de utilización, una vez adquiridos, es hasta 20% en créditos y 80% al contado. En lugar de comprar minutos o centímetros directamente con los medios, nos los compran a nosotros con esos créditos y le garantizamos que el precio será igual al mejor que puedan obtener.» Active factura unos u$s 1.000 millones por año, y comenzaron comprando inventarios en desuso (muebles) y fuera de temporada (indumentaria), para luego revenderlos. En la Argentina ya estarían cerca de «abrochar» sendos acuerdos con dos empresas líderes en sus respectivos sectores. ¿Cuál es el beneficio para el acreedor? «Limpia su balance de un activo que no da réditos y lo cambia por una cuenta corriente en publicidad futura. El beneficio para la empresa deudora es obvio: paga su deuda a un tercio de su valor nominal», explica Mingo Soler. Obviamente, Active International se queda con los pesos que pagó la local y no entrega nada de «cash» (sólo «trade credits») a la acreedora. El esquema, así visto, parece funcionar para todas las partes.




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