En 1999, la cuota arancelaria para las carnes frescas, una restricción al libre comercio que impone EE.UU. en un mercado que lidera, representó en ese año 6,5% del total de las exportaciones de carne vacuna. La posibilidad de colocar carne fresca en los Estados Unidos en nichos de alto valor (cadena de restoranes y hoteles) es un hecho que seduce a la exportación, aunque pocas empresas habían logrado ese cometido a fines de 2000. De hecho, hasta los uruguayos se quejaban entonces de que los americanos no les compraban cortes especiales y sólo importaban carne destinada a la industria.
Dejá tu comentario