La española CIRSA, propietaria del casino flotante de Buenos Aires, compró ayer 50% de Gejinsa, que opera en la Argentina la Lotería Solidaria. El vendedor fue Miguel Durán, ex director de la poderosa ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España), la principal comercializadora de loterías de ese país.
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A su vez Durán recibirá un préstamo otorgado por CIRSA para adquirirle su parte en la Solidaria a otro holding español del negocio de las apuestas, el grupo Recreativos Franco. Con ambas operaciones, CIRSA y Durán quedarán con 50% cada uno de Gejinsa, pero se descuenta que el «management» será para la empresa catalana. Voceros de CIRSA en la Argentina se rehusaron a informar el precio pagado por la compra.
La Solidaria, que es comercializada por discapacitados, fue creada por un convenio entre Durán y la Lotería Nacional, justamente para tratar de incorporar al mercado laboral a personas con capacidades diferentes.
Sin embargo, el proyecto fue deficitario desde el inicio, y la empresa debió enfrentar una dura oposición por parte del sindicato de empleados de agencias de lotería. Además, según hicieron saber en su momento voceros de Durán, muchos de los empleados contratados -que percibían un sueldo fijo-no salían de sus domicilios a vender, por lo que se hizo necesario recortar personal y, además, instaurar un régimen de pago por comisiones sobre billetes vendidos. Compra llamativa
Resulta llamativa la compra por parte de CIRSA, dado que una de las razones que esgrimieron sus ejecutivos para no participar en algunos negocios del juego en la Argentina fue justamente su oposición a tener como socio al Estado.
Esto se aplica al Casino del Tigre -donde estuvieron cerca de adquirir la participación accionaria que posee Sociedad Comercial del Plata-y a la concesión del Casino de Mar del Plata. En ambos casos, el Estado opera las mesas de juego y a CIRSA le quedarían las tragamonedas, su «core business» en España. Ahora, con Gejinsa, tendrán a la Lotería Nacional como parte (si bien externa) del negocio.
Un negocio, además, que todavía no ha arrojado ganancias desde que se iniciara, el año pasado, con un plantel cercano a los 700 empleados. «Tenemos el know-how para hacerla rentable y por eso entramos», aseguró un portavoz de la compradora.
Pero otra versión indicaba que el ingreso de CIRSA en La Solidaria era una especie de «prenda de paz» con el grupo Franco, con quien mantuvieron durante años una verdadera guerra en España.
Según la especie, CIRSA habría aceptado tenderle un puente de plata en la Argentina a su antiguo rival, a cambio del cese de hostilidades en la península.
Según cifras oficiales, CIRSA facturó u$s 1.350 millones durante 2000, con una utilidad de u$s 144 millones. Parte de esa cifra debe atribuirse a la operación del casino flotante, una de las actividades más rentables que tiene el grupo en el mundo, según admiten sus ejecutivos.