26 de noviembre 2001 - 00:00

Castiga la devaluación brasileña

Del monitoreo de la prensa internacional sobre los 33 países que se realiza el seguimiento, no queda duda de que todas las menciones sobre la Argentina están centradas en seguir los vaivenes de la situación macroeconómica. Aun así, es posible rescatar y destacar notas muy paradigmáticas vinculadas a la relación de la Argentina y Brasil y la situación del Mercosur.

Otra vez, las más notorias están relacionadas con el tema macroeconómico y las posibilidades del «contagio» -contagio, en este caso, de la Argentina hacia Brasil-, casi idénticas a las reflexiones que se hacían a fines del '98 del «contagio al revés» frente a la posible -y después real- devaluación brasileña. Contagio que, vale la pena decirlo, no ocurrió por el lado financiero, como se anunciaba, sino por el lado comercial y de inversión cuyos efectos ahora se empiezan a sentir y donde las consecuencias son más duraderas.

• Problema central

Para la relación comercial y económica -no financiera-, el problema central no era la devaluación «caótica», sino -justamente lo que ocurrió- la devaluación «real» y creciente en el tiempo que consolide un nuevo set de precios relativos que condiciona no sólo el comercio mutuo, sino qué «tipos» de bienes e inversiones se realizarán en cada país. En definitiva, cuál es el perfil industrial -si hay alguno-que alcanzará cada país.

A este tipo de problemas, los gobiernos del Mercosur no supieron encontrar respuesta adecuada. Porque, en realidad, no es fácil, ya que no alcanzaría con ningún instrumento comercial o de «frontera», sin desconocer el alivio temporario que éstos pudieran significar. Lo que pone en evidencia esta nueva relación «de precios relativos» es la dificultad «brutal» de integrar países sin coordinación ni estabilidad macroeconómica relativa. Los instrumentos actuales son escasos e inadecuados para la nueva situación.

Esta dificultad «doméstica» no es, sin embargo, objeto de preocupación en la prensa internacional, concentrada, como dijimos, en la problemática macroeconómica y donde refleja la discusión entre Washington y Wall Street sobre el tratamiento de los países en crisis y el moral hazard. Muchas son las notas que destacan la actual «independencia» macro de Brasil minimizando los riesgos de contagio y muchas las que vinculan el posible default argentino con un escenario negro para la región. No sólo Argentina es «conejillo de indias», sino que la relación Argentina-Brasil y el propio Mercosur es «utilizada» para esta batalla de cómo tratar la deuda de los países con problemas.

Al mismo tiempo, esta «discusión» convive con la temática comercial que tomó relevancia a partir del lanzamiento en Qatar de la nueva ronda de negociaciones de la OMC, donde, aun con matices, el Mercosur defendió en bloque sus intereses igual que en la reunión Unión Europea-Mercosur y de idéntica manera que lo viene haciendo el Mercosur en la negociación con el ALCA y los EE.UU.

• Convivencia

Una realidad donde conviven casi esquizofrénicamente un Mercosur con problemas «terminales» en lo doméstico y uno que empieza a cosechar las ventajas de la negociación en común.

Este capital «externo» debería ser una razón suficiente -aunque no la única- para no postergar la imprescindible reforma de los instrumentos actuales que permitan defender realmente el proceso de integración.

(*)GlobalNews es un servicio de monitoreo de noticias de 33 países.

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