Cavallo otorga $ 90 millones a Caro Figueroa para la AFIP
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El hasta ayer vicejefe de Gabinete podrá utilizar ese dinero para viáticos y para fortalecer el sistema de premios para los inspectores y la planta de la AFIP; además de para terminar de fiscalizar a 100.000 contribuyentes. La primera misión será poner en práctica la «Cuenta de Jerarquización», con la cual se premiará a los agentes de la AFIP cuando aumente la recaudación, según una especie de mecanismo de contabilidad que medirá la responsabilidad en el incremento en las respectivas áreas. Además se promete que esta política de premios llegará a todas las capas del organismo, incluyendo las de atención al público, que generalmente quedan fuera de las políticas de beneficios.Además se prometen más viáticos para poder sacar agentes a la calle para fiscalizar eventuales bolsones de evasión que, según la idea de Cavallo, permanecen desde que él abandonó Economía en los días de Menem. Como complemento de lo anterior, se le aseguraría a los inspectores que salgan a las calles a investigar esos «bolsones» (frigoríficos, combustibles, cigarrillos, seguros, etc.), el apoyo de fuerzas de seguridad.
Caro Figueroa se comprometió también a terminar exitosamente la obligación de fiscalizar 100.000 contribuyentes de todas las categorías, objetivo que figura en los compromisos que la Argentina firmó ante el FMI en los días en que se negociaba el fallido blindaje. Esta tarea estaría completa en 70% y restarían sólo las primeras proyecciones de los resultados de esta tarea.
En realidad, el cargo de titular de la AFIP siempre fue una espina incómoda para el gobierno de De la Rúa. Probablemente sea, dentro de los importantes, el cargo para el que menos preparada haya estado la Alianza históricamente para ocupar. Cuando José Luis Machinea era sólo un candidato al Ministerio de Economía, en declaraciones a este diario aseguraba que la idea que tenía para la AFIP era la de un «empresario» y que tenía «in péctore» a varios candidatos que ya le habían dado el Sí. De de la Rúa asumió el 10 de diciembre del '99 sin que ninguno de los empresarios «in péctore» hayan aceptado el cargo. Debió conformarse con la continuidad de Carlos Silvani, el último administrador del gobierno de Carlos Menem y uno de los principales impulsores de la dolarización. La aventura de Silvani como funcionario de la Alianza duró hasta el 2 de junio, cuando, por una embestida personal de Carlos Chacho Alvarez y del Frepaso (todavía fuerte en el gobierno), debió renunciar condenado por su pasado menemista. Asumió así Héctor Rodríguez, un radical histórico que ya había cumplido funciones importantes en la cúpula de la DGI 20 años atrás y que tenía todo el apoyo del partido. Se mantuvo en su puesto al ser nombrado Ricardo López Murphy, en la primera semana de marzo, pero 20 días después, cuando asume Domingo Cavallo, prácticamente su suerte estaba echada. El hoy ministro de Economía, en momentos de negociar su desembarco en el gobierno, reclamó entre otros cargos la titularidad de la AFIP, del Banco Central y de la Secretaría de Comercio Exterior. Los dos primeros cargos ya están bajo su dominio. El tercero aún queda en la órbita de la Cancillería de Adalberto Rodríguez Giavarini y al mando de Horacio Chighizola.




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