Domingo Cavallo formalizó ayer su plan económico de fondo y el equipo que lo acompañará. Para lanzar lo que serán sus pasos en el próximo año eligió el salón principal del Banco Nación, desbordado por más de 4.000 banqueros, empresarios, economistas y periodistas.
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La base general de su proyecto es un gran plan de atenciones sectoriales y regionales para recuperar la competitividad según las necesidades, una nueva moratoria impositiva basada en la toma de deuda pública, el ya famoso impuesto al cheque y el lanzamiento de un nuevo sistema impositivo que estaría plenamente en vigencia en un año.
Cavallo comenzó asegurando que estaba en ese estrado del Nación para terminar con «los tres años de depresión económica y anímica de los argentinos», previo agradecimiento y reconocimiento al «presidente Fernando de la Rúa, que logró llamarnos a esta unión nacional». Luego vino el momento de los agradecimientos: comenzó resaltando las gestiones «de las últimas horas de los ministros Patricia Bullrich y Carlos Bastos para esta tarea legislativa», en relación con las múltiples leyes y decretos con que Cavallo bombardeará al público en los próximos días. Inmediatamente, Cavallo defendió a Pedro Pou al frente del Banco Central. El ministro miró de reojo a Pou, lo señaló con un leve gesto y declaró: «Su figura desempeña una función importante para asegurar nuestra moneda y la seguridad del sistema financiero», con lo cual se convierte en «una persona clave para la economía argentina».
Cavallo pasó luego a presentar a su equipo económico. El primero en ser nombrado es el sobreviviente secretario de Finanzas, Daniel Marx, que encarará esta nueva etapa con un ascenso, ya que públicamente fue nombrado como «viceministro de Economía». Luego de las presentaciones, fue directo a los anuncios, aclarando que se dedicaría «sector por sector». Comenzó por «los banqueros».«No voy a pedirles plata», les dijo, ya que «tengan la plena seguridad de que el sector público no se va a endeudar a estas tasas». Dejó abierta una puerta a las colocaciones públicas informando que volverá a pedir dinero cuando el sistema financiero «esté por lo menos en el límite de lo que actualmente se le cobra a México». Parafraseando a María Elena Walsh, aseguró: «Ahora tenemos la sartén por el mango, y el mango también».
Para no espantar a los banqueros, comenzó a hacerles anuncios útiles. Cavallo dijo que los necesitaba en el futuro para implementar «un buen sistema de pagos y cobros que nos ayude para recaudar impuestos», informando veladamente lo que probablemente se convierta en una especie de privatización en el cobro de los tributos en el futuro.
Una vez terminado el turno de los banqueros, comenzó a desgra nar sus planes para el resto de la economía, comenzando por el lanzamiento sistema impositivo «simple y claro» basado únicamente «en los impuestos de IVA y Ganancias, sin exenciones y tasas lo más bajas posibles y con un solo pago a cuenta», en referencia a la futura posibilidad de descuento del impuesto al cheque.
Diferentes modalidades
Sobre la forma que tendrán los dos impuestos centrales del próximo sistema, que según Cavallo estaría en condiciones de implementarse «dentro de un año», dijo que en el caso de Ganancias sería como los que se cobran actualmente en España y Estados Unidos, mientras que el IVA se basaría en la experiencia chilena.
Aseguró luego que desaparecerán «todos los impuestos distorsivos», pero no de manera uniforme, sino que el ministro de Economía eligió la discrecionalidad. «Van a desaparecer todos juntos, pero para los sectores y regiones donde más haga falta», y con un plazo máximo «de un año». Según su promesa, la próxima semana se empezará a definir «el cronograma de reducciones» que comenzará con los rubros «exportadores que sufren la devaluación de las monedas y los que compiten con importaciones provenientes de países con bajo costo de producción». Dijo que sus embajadores para seleccionar los sectores serán Marcelo Regúnaga, Carlos Sánchez y Débora Giorgi. Cavallo pasó luego a presentar en sociedad una nueva moratoria impositiva, versión 2001. Asegurando que se trata de una copia de la experiencia española, el ministro presentó un perdón que -con dinero negro aquí o en el exteriorse basará en que los morosos impositivos compren bonos de la deuda pública a baja tasa. Según el ministro, el dinero que se obtenga por esta vía irá a financiar también a sectores retrasados. Cavallo estimó que por esta vía ingresarán fondos por más de 8.000 millones de dólares.
Continuando con el dossier impositivo, el ministro aseguró que su idea es que a partir de los poderes que le otorgará el Congreso, acelerará la creación de tribunales y normas procesales en materia tributaria, previsional y contrabando. Se tomó un nuevo respiro, volvió a mirar a su auditorio y prometió: «Con la nueva Ley de Competitividad, se pulverizará la evasión y el contrabando». Continuando con las consignas, aventuró: «En un año, ustedes estarán funcionando en una economía bien organizada en materia tributaria». Para el final, se reservó una parábola de la reactivación. Volviendo al rol de político declaró: «Cuando los trabajadores que ustedes dirigen dejen de temer por futuros despidos o por la baja de sus ingresos y los vean a ustedes invertir, bajarán su temor, consumirán más, y comenzará la reactivación.
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