No es gran cosa, pero consuela pensar que, si se mantiene la tendencia actual, en los próximos meses no se continuará destruyendo producción. De ser así, el mercado de trabajo dejaría de perder empleo como viene sucediendo hasta ahora. Surge esta tenue esperanza de los datos oficiales sobre el nivel de actividad conocidos ayer oficialmente. Entre enero y junio, el PBI acumula una caída de casi 15%. Pero creció 0,9% si se mide sólo el segundo trimestre. Esto estaría indicando que, si bien lo que produce la Argentina está todavía muy por debajo de los niveles de producción del año pasado, hay señales para pensar que la economía habría encontrado un piso y, al menos, dejaría de caer. Si se proyectan estas cifras, el año podría terminar con una caída de 12%. Pero hay que ser cautos. Si se encontró un piso, es en niveles de actividad tan bajos como hace diez años. Y así como la economía puede rebotar hacia arriba, también puede continuar cayendo. Por caso, el derrumbe de la inversión sigue siendo preocupante. En el segundo trimestre, bajó 43% contra iguales meses del año pasado. En términos per cápita, en el país apenas se están invirtiendo 200 dólares por persona, menos que en la década de los '80, cuando la inversión promedio se ubicó en 700 dólares.
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