27 de diciembre 2004 - 00:00

Cayó 76% uso de cuentas por impuesto al cheque

Cayó 76% uso de cuentas por impuesto al cheque
Desde que se estableció el impuesto al cheque en 2001, como tributo temporal para superar la emergencia económica, el uso de las cuentas corrientes cayó 76%, según lo refleja un informe de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), según el cual «los débitos en cuenta corriente del sector privado pasaron de un promedio de $ 124.000 millones por mes en 2000 a $ 60.000 millones en 2003».

El mencionado tributo, que fue establecido en abril de 2001, ya fue prorrogado en dos oportunidades (rige ahora hasta fines de 2005) a pesar de las continuas críticas de analistas y hasta del propio Banco Central.

• Distorsión

Está claro que es distorsivo porque alcanza a varias etapas de la producción de bienes y servicios afectando los precios, y además incentiva la evasión fomentando las transacciones en efectivo. Todo ello redundó en la reducción del uso del cheque como medio de pago.

Los principales puntos que menciona el informe de ABA son los siguientes:

• El impuesto mostró un estancamiento en su rendimiento desde mediados de 2003 en función de su evolución frente al total de los recursos tributarios nacionales. Los ingresos vinculados al impuesto a los débitos y créditos en cuenta corriente representaban a comienzos de 2002 cerca de 15% de la recaudación tributaria (sin seguridad social) y para julio ya se encontraba por debajo de 7%.

• A pesar de que es un impuesto muy atractivo para el fisco debido a la facilidad que presenta su recaudación, son conocidas las consecuencias negativas que provoca en la economía: incrementa el costo de las transacciones con el consecuente impacto negativo sobre los costos y la competitividad de la producción.

La utilización de las cuentas bancarias es un indicador muy claro del impacto del impuesto, ya que los contribuyentes dejan de utilizar los medios de pago bancarios para reemplazarlos por otros medios más complicados de operar, menos seguros y a veces más caros.

• Los débitos en cuenta corriente del sector privado cayeron abruptamente desde 2001 en adelante: de $ 124.000 millones por mes en 2000, a menos de $ 55.000 millones en 2001 y $ 60.000 millones en 2003.

La evolución de las transacciones (débitos y créditos) con los montos depositados muestra que la rotación de los depósitos en el mes ha caído a la cuarta parte entre 2000 y 2004 a partir de que se introdujo el impuesto.

• El reemplazo de los medios de pago bancarios por medios alternativos como el efectivo no sólo aumenta los costos transaccionales, sino que debilita a largo plazo la propia recaudación tributaria en la medida en que el desarrollo de estos últimos facilita la informalización de la economía.

La incidencia del impuesto para cada productor y/o actividad es diferente según la cantidad de operaciones que son alcanzadas en el proceso de fabricación y distribución, provocando que los costos de producción de bienes o servicios idénticos sean diferentes por cuestiones que nada tienen que ver con la eficiencia de los productores.

• Considerando que la alícuota vigente de 0,6% rige tanto para los débitos como para los créditos, el efecto distorsivo que produce sobre los precios puede alcanzar niveles muy considerables. Además, la evolución más reciente de la rotación de los depósitos demuestra que la disminución del impuesto introducida en mayo pasado ha resultado insuficiente para revertir la situación.

Dejá tu comentario

Te puede interesar