El banco central reportó un superávit primario consolidado de 1.591 millones de reales, equivalente a un 2,3% del PBI. Fue el menor indicador acumulado en 12 meses. En los primeros nueve meses del año el Gobierno alcanzó sólo un 54% de su meta primaria.
Para estimular la economía, Dilma Rousseff ofreció miles de millones de reales en exenciones fiscales.
El superávit primario de Brasil cayó pronunciadamente en septiembre en comparación con el mismo mes del año anterior, según datos divulgados por el banco central, desafiando los pronósticos y reforzando la visión de que el Gobierno no lograría cumplir este año su principal meta fiscal.
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Brasil reportó un superávit presupuestario primario consolidado de 1.591 millones de reales en septiembre, muy por debajo de los 4.200 millones de dólares esperados por el mercado.
El superávit primario, que excluye los costos del pago de las deudas, fue equivalente a un 2,3% del Producto Bruto Interno (PBI) en los 12 meses terminados en septiembre, menos que el 2,46% de agosto.
Fue el menor indicador acumulado en 12 meses en lo que va del 2012 y contrasta fuertemente con el máximo de 3,31% de febrero.
En los primeros nueve meses del año el Gobierno alcanzó sólo un 54% de su meta primaria, lo que significa que necesita lograr un superávit de más de 21.000 millones de reales mensual durante el último trimestre para cumplir su objetivo.
El débil crecimiento en la sexta mayor economía del mundo durante la primera mitad del año redujo los ingresos fiscales, amenazando la meta de superávit primario de 139.800 millones de dólares de la presidenta Dilma Rousseff, que equivale a un 3,1% del PBI.
Para estimular la economía, Rousseff ofreció miles de millones de reales en exenciones fiscales. La semana pasada extendió nuevamente una reducción de impuestos para el sector automotor.
Tres fuentes oficiales dijeron el mes pasado a Reuters que Brasil corría el riesgo de incumplir por escaso margen su meta, lo que obligaría al Gobierno a cambiar su metodología contable para cerrar las cuentas. La última vez que Brasil tuvo que tocar los números fue en el 2010, después de un aumento en los gastos por parte del predecesor de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva.
Sin embargo, el secretario del Tesoro, Arno Agustin, dijo el lunes que el Gobierno todavía espera cumplir su meta presupuestaria pues una recuperación de la economía debe aumentar los ingresos fiscales.
El balance presupuestario general, que incluye el pago de intereses, reportó un déficit de 12.254 millones de reales en septiembre, contra un déficit de 16.121 millones en agosto.
Los costos del pago de deudas han estado cayendo desde que el banco central recortó las tasas de interés en 10 ocasiones consecutivas desde agosto del 2011 hasta un récord mínimo de 7,25%.
El coeficiente de deuda pública en relación a PBI aumentó a 35,3% en septiembre, desde 35,1% en agosto.
Las proyecciones de 12 analistas encuestados por Reuters oscilaron entre un déficit de 700 millones de reales hasta un superávit de 5.500 millones.
El superávit presupuestario primario es un indicador seguido de cerca por inversores, pues mide la capacidad de un país de pagar sus deudas. Representa el exceso de ingreso sobre gastos antes de considerar el pago de intereses.
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