Volumen diario se duplicó tras marcha atrás de restricciones

Economía

Según pudo saber Ámbito de fuentes oficiales, el monto operado en el CCL subió hasta los u$s90 millones diarios, casi el doble de los u$s40 o u$s50 millones que se movían antes de apretar más los controles. Desde la mesa de dinero de un banco le contaron a este diario que fue notorio el salto de los montos operados entre el martes y el jueves de esta semana. 

Uno de los objetivos expresados por el Ministerio de Economía para revertir las restricciones implementadas el 15 de septiembre en el contado con liquidación fue aumentar el volumen de operaciones y, con eso, quitarle “volatidad” a la cotización del tipo de cambio implícito en las transacciones financieras. Según pudo saber Ámbito de fuentes oficiales, el monto operado en el CCL subió hasta los u$s90 millones diarios, casi el doble de los u$s40 o u$s50 millones que se movían antes de apretar más los controles. Desde la mesa de dinero de un banco le contaron a este diario que fue notorio el salto de los montos operados entre el martes y el jueves de esta semana.

Desde la marcha atrás, la cotización de los dólares financieros atravesó dos fases. Una primera, que se extendió durante los primeros cuatro días de vigencia de la normativa, en la que la intranquilidad provocó una disparada de casi 10% de la cotización del CCL (al pasar de $165,01 al histórico $181,06); y una segunda etapa en la que se logró una baja sostenida del tipo de cambio implícito debido a dos motivos: el pedido por parte del Gobierno a las ALyC para que no operen CCL (solicitud que se extendió desde el viernes 23 a comienzos de esta semana) y también por la intervención del BCRA y ANSES en ese mercado para descomprimir las subas.

Los contactos mantenidos por funcionarios del Ministerio de Economía con los grandes fondos de inversión extranjeros también hicieron un aporte. Es que, para facilitarles una salida “ordenada” que no provoque una presión sobre la cotización del CCL ni drenaje de reservas, el ministro Martín Guzmán y su equipo diseñaron unas subastas que les permiten a los inversores internacionales “canjear” sus títulos en pesos por nuevos bonos en dólares, de las mismas características a los emitidos por el país en la reestructuración local, que tendrán vencimiento (según adelantaron desde Economía a diputados nacionales) entre 2030 y 2035. Esa vía de salida permite a los inversores internacionales que quedaron “atrapados” por el cepo a pujar por obtener unos u$s750 millones que el Gobierno subastará el próximo 9 y 10 de noviembre.

El nivel de relevancia de los fondos extranjeros en el mercado de CCL se aceleró después de que se impusieron los controles cambiarios en 2019. Según un informe de un analista del mercado que pidió mantener su anonimato, el volumen diario de operaciones en el contado con liqui era de u$s18,1 millones en 2018 y de u$s13,3 millones en 2019 (antes de que Mauricio Macri reinstale el cepo cambiario). A partir de las restricciones, el volumen de operaciones se quintuplicó, explica. Esto se profundizó durante los primeros 5 meses de 2020, cuando el CCL pasó a operar entre u$s170 y u$s180 millones diarios. Si a esas cifras se suman las operaciones en la plaza local (conocido como “dólar MEP"), el promedio de operaciones diaria de los dólares financieros movían u$s300 millones.

La mayor parte de las operaciones, siempre según el documento al que tuvo acceso Ámbito, se concretaron a través de las ALyC, que explican aproximadamente el 50% de la demanda neta de divisas. El mecanismo a través del cual las ALyC operaban por cuenta de los fondos extranjeros era el siguiente: se compraban dólares por medio de MEP y CCL, y con esos recursos se compraban en el exterior los títulos que poseían en cartera los fondos internacionales. “La operación se completaba con la repatriación del título para su posterior venta en el mercado local”, detalló el analista.

La tesis de Guzmán para dar marcha atrás a las regulaciones previamente anunciadas por Pesce era que habían generado un problema “de coordinación de expectativas”. Fuentes oficiales explicaron en ese momento que las restricciones, al reducir el tamaño del mercado y mostrar una dirección de más regulaciones, generaron más ansiedad para “salir” de las inversiones en pesos, lo que provocó la suba del “contado con liqui”, que desencadenó a su vez más aumentos. “No funcionó”, admitieron desde un despacho oficial. Las expectativas no actuaron de forma positiva en el precio sino de manera directa en los volúmenes y, cuando un mercado se vuelve más chico, aumenta la volatilidad, detallaron.

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