5 de diciembre 2007 - 00:00

Chávez cumple, Kirchner también

Uno compra 604 millones de dólares en títulos argentinos mientras el santacruceño, en su último decreto, le organiza una megarreunión de mandatarios regionales el domingo para la foto del proyecto del Banco del Sur.

Lejos de frenar sus iniciativas bolivarianas latinoamericanas, Hugo Chávez acelerará en Buenos Aires el lanzamiento de una de sus ideas más polémicas y criticadas: el Banco del Sur, cuya acta de fundación se firmará el próximo domingo en Buenos Aires, luego de recibir ayer el aval personal de Néstor Kirchner para organizar el evento. Chávez estará en la Argentina desde el domingo temprano, a donde llegará para participar activamente de la asunción de Cristina de Kirchner, y donde buscará documentos gráficos con otros presidentes para intentar algún tipo de imagen internacional que lo vuelva a introducir en la normalidad, luego del duro castigo que las urnas le dieron en su país el domingo pasado.

El gobierno argentino decidió ayer avalar el pedido chavista para el lanzamiento de la todavía poco clara entidad financiera como un gesto para ayudar a Chávez en su retorno a la normalidad bolivariana, después de la derrota electoral del domingo y pese a la posibilidad de que este acto eclipse parte de los focos que deberían acompañar la asunción de Cristina de Kirchner del próximo lunes.

Un día antes, el domingo a las 21, la ex senadora y su marido oficiarán de anfitriones en el acto de besamanos oficial de despedida-bienvenida de los mandatarios e invitados del exterior que vienen a saludar al matrimonio. Para la tarde de ese día, Chávez organizó un encuentro con seis presidentes latinoamericanos que estarán en el país para los actos oficiales y que por pedido del venezolano pondrán la firma en el acta de lanzamiento del Banco del Sur. Acompañarán al bolivariano Néstor Kirchner, en lo que se supone que será su última firma antes de dejar el poder en manos de su esposa; el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva; el uruguayo Tabaré Vázquez; el boliviano Evo Morales; el paraguayo Nicanor Duarte Frutos y el ecuatoriano Rafael Correa. Fuera del proyecto están la chilena Michelle Bachelet y el colombiano Alvaro Uribe, dos presidentes que se mantuvieron siempre lejos de la iniciativa financiera chavista.

Para Chávez, lo fundamental del acto será mostrar en su país una foto acompañado por jefes de Estado de cierto reconocimiento mundial, luego de haber perdido las elecciones del domingo pasado, donde se jugó su reelección indefinida y donde la oposición se ocupó particularmente de criticar durante la campaña electoral las iniciativas continentales bolivarianas como el Gasoducto del Sur (ya archivado) y el Banco del Sur.

Para que la reunión de Buenos Aires sea posible, Chávez está dispuesto a desistir de las disputas con Lula da Silva sobre la forma de financiar y el destino de los fondos de la entidad financiera, los dos temas que impedían el avance de las negociaciones entre los venezolanos y los brasileños. Ahora,el Banco del Sur tendrá un capital de u$s 7.000 millones, la mayoría de los cuales serán aportados por el chavismo.

En principio, de ese dinero la Argentina sólo giraría unos 800 millones de dólares, mientras Brasil aportaría no más de u$s 3.000 millones. El dinero financiaría proyectos de infraestructura, especialmente vial y energética, tal como quería Brasil, en lugar de avanzar sobre «movimientos sociales», como intentaba introducir el bolivariano.

La iniciativa del Banco del Sur nació en 2006 impulsada por Venezuela y la Argentina, como una alternativa a entidades multilaterales de crédito con influencia en la región como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

A partir de la firma del acta constitutiva este domingo, los ministros de Economía de los países miembros tendrán 60 días para establecer el convenio constitutivo de la entidad, además de avalar que la sede del organismo se ubique en Caracas, como homenaje a Chávez; y tendrá dos subsedes, una en Buenos Aires y otra en La Paz.

Más allá de los aportes, la representación en los órganos de conducción del banco tendrán una representación igualitaria de todos los países que intervienen, lo que diferenciará a la entidad de la forma de manejo del FMI y el Banco Mundial, donde los votos dependen del dinero que gire cada Estado.

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